Home Destacados Fondos buitre: Argentina imparte una lección de soberanía

Bryan A. Hincapié González / Estudiante de Economía,  Universidad de Buenos Aires

La actitud del gobierno argentino de negarse a la extorsión de los Fondos Buitre, auspiciados por el juez Thomas Griesa de los Estados Unidos, es un “ejemplo de soberanía, de cómo sin seguir los lineamientos impuestos desde Estados Unidos se logra salir de la crisis, de cómo un modelo de mercado interno y desarrollo industrial puede llevar en pocos años al mejoramiento en la calidad de vida de los ciudadanos, y confirma cada vez más que la dependencia económica es y ha sido un arma de extorsión y chantaje que ha anclado el avance de los pueblos de américa latina”. Deslinde.

La situación actual de la Argentina resulta muy interesante e ilustrativa para el análisis de una fase más alta en la hegemonía del sistema económico mundial. Para entender todas las aristas de esta discusión, que lleva a convalidar nuevamente una forma de dominación mundial por el mercado financiero, poniendo esta vez como protagonista al país Gaucho, conviene hacer un repaso histórico sobre la evolución de la deuda externa Argentina desde la segunda mitad del siglo pasado, que ha desencadenado la disputa existente entre un Estado soberano y los llamados fondos Buitre, escudados en el juez del distrito sur de Nueva York Thomas Griesa.

El aumento exponencial en la deuda pública argentina de los últimos tiempos, se inicia en 1976 con la dictadura militar de Jorge Rafael Videla y termina con la presidencia de Néstor Kirchner en 2003. Antes del 24 de marzo de 1976, día en que la Junta Militar asume el control del país, los indicadores económicos en general eran muy buenos, esto gracias al proceso de industrialización adelantado en la mitad del siglo XX por el entonces presidente Juan Domingo Perón. Es en el momento de la dictadura militar cuando se da un punto de inflexión en la política económica que se había propuesto Argentina, iniciándose un proceso de desindustrialización provocado por la desprotección del mercado interno y la eliminación de los subsidios a las empresas; justo en ese instante la deuda pasó de 7600 millones de dólares a 45 mil millones de dólares, con el plus de la nacionalización de la deuda privada. Así se desarrollará toda la década del 80, con aumentos en la inflación y un alza considerable en la tasa de endeudamiento. A finales de esa década se da en la Argentina uno de los mayores procesos hiperinflacionarios de su historia, provocando la salida del entonces presidente Raúl Alfonsín. Es así como llega a la Casa Rosada Carlos Menem, que en solo una década logrará el record de aumentar la deuda pública de 65 mil millones de dólares a 190 mil millones, atendiendo ciegamente a lo impuesto por el FMI, logrando una reducción del Estado casi inimaginable, rematando a precios insignificantes empresas de todos los argentinos como: Ferrocarriles Argentinos, Aerolíneas Argentinas, YPF, y las cajas de jubilación, entre muchas otras.

A principios de la última década del siglo pasado se aplicó en la Argentina, la política de convertibilidad, más conocida como el uno a uno, que consiste en cambiar la moneda por un nuevo peso convertible, es decir, cada peso vale lo mismo que un dólar, por lo cual por cada peso que estuviese circulando en el país, debía haber un dólar que lo respaldara; de este modo el país debió conseguir dólares para afrontar sus gastos corrientes. Es así como se pone a merced del FMI y otros organismos multilaterales que lo llevan a aumentar el tamaño de la deuda y a disminuir la producción nacional. La situación empeora cuando en 1999 asume la presidencia Fernando de la Rúa y nombra en 2001 como Ministro de Economía a Domingo Carvallo, con un largo recorrido y una vasta experiencia en acrecentar la deuda del país. Carvallo fue presidente del Banco Central durante la dictadura y también ministro de Economía en el gobierno de Menem, siendo el autor del régimen de convertibilidad y llegando ahora para aplicar una “nueva” receta llamada el Blindaje, que consistía básicamente en endeudarse para pagar las deudas, en este caso serán 40 mil millones de dólares que desembolsará el FMI pero que pasarán de inmediato a manos de los acreedores, todo esto con el compromiso de reducir el gasto público y el tamaño del Estado.

BuitreComo el Blindaje no fue suficiente, aparece en escena un nuevo personaje que llevará definitivamente al acabose de la economía Argentina, se trata de David Mulford ex secretario del tesoro de los Estados Unidos, que llega con una propuesta “salvadora”, canjear la deuda externa Argentina por otra que permitiera pagar en mayor plazo, pero aumentando los intereses. Esta propuesta llamada Megacanje es tomada por Carvallo y ejecutada en una operación donde participaron 7 bancos y generó pagos por comisiones de al menos 150 millones de dólares, veinte de los cuales entraron a las cuentas del señor David Mulford.

Terminado el Megacanje la deuda Argentina ya estaba por el 160% del PIB, en ese momento se declara el Default por la imposibilidad del país de afrontar sus deudas. Llega el 2003 y con él un cambio drástico en el modelo económico de libre cambio impuesto desde la dictadura 20 años atrás. Néstor Kirchner replantea el aparato productivo y comienza las negociaciones para reestructurar la deuda, negociaciones que dan sus primeros resultados en 2005 cuando el 76% de los bonistas acoge la propuesta argentina bajo la consigna “crecer para poder pagar”, por primera vez en muchos años el país pagaba su deuda con dinero producto del crecimiento. Luego en 2010 entran a la restructuración otro 17%, desde ese momento Argentina ha reducido su deuda de manera considerable, pagó toda la deuda contraída con el FMI, además de cancelar hace pocos días la deuda con el Club de Paris. Hoy Argentina es uno de los países del mundo con menor porcentaje de deuda en relación con el PIB.

¿Entonces quiénes son los fondos Buitre?

En concreto los que actualmente trabajan en complicidad con el juez Thomas Griesa son el fondo de inversiones NMLH propiedad del multimillonario estadounidense Paul Singer, conocido además por ser uno de los mayores financistas de las campañas en el Partido Republicano de los Estados Unidos, el mismo partido del juez Griesa. El negocio de Singer y de estos fondos llamados Buitre ha sido comprar bonos de países a muy bajo precio cuando su situación de solvencia económica es desfavorable, para luego especular y emprender una batalla legal contra estos países exigiendo millonarias compensaciones, estos fondos como el de Singer ya tienen una larga historia en Latinoamérica en países como Perú, Brasil, Ecuador, Nicaragua y Panamá.

El fondo de Singer posee casi el 1% del total de los bonos que no entraron a negociación, los cuales adquirió en 2008 por 48.7 millones de dólares, con una tasa de retorno al 2014 de 1.608%. Hoy el juez Griesa ordena a la Argentina pagar de inmediato a NMLH la suma de 1.500 millones de dólares, si Argentina acepta esta orden, los demás estarían en condiciones de reclamar más de 15 mil millones de dólares, cifra que pondría en aprietos las reservas internacionales que tiene el país.

La posición de gobierno frente a la deuda desde la llegada de Néstor Kirchner siempre fue a favor del pueblo argentino, saliéndose del guion impuesto desde los organismos multilaterales como el FMI, impulsando el desarrollo industrial como principal motor para el pago de la deuda y el mejoramiento de la calidad de vida de todos los argentinos. El gobierno de Cristina Kirchner no ha sido diferente, ha continuado ese proyecto que inició en 2003 y que hoy casi con 11 años ha generado un crecimiento del PIB industrial en más de un 105% con la creación de 300 parque industriales y más de 200 mil nuevas empresas.

Argentina es hoy un ejemplo de soberanía, de cómo se logra salir de la crisis sin seguir los lineamientos impuestos desde Estados Unidos, de cómo un modelo de mercado interno y desarrollo industrial puede llevar en pocos años al mejoramiento en la calidad de vida de los ciudadanos, y confirma cada vez más que la dependencia económica es y ha sido un arma de extorsión y chantaje que ha anclado el avance de los pueblos de América Latina. Es deber de todos en este momento apoyar y animar al pueblo argentino conducido por Cristina Fernández de Kirchner por tan gran ejemplo de soberanía y temple que le dan hoy al mundo.

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