Home Destacados Ucrania, otro eslabón de la ofensiva mundial estadounidense

Juan Pablo Arango, Subdirector de Deslinde

Con el derrocamiento de Viktor Yanukóvich el 26 de febrero, en Ucrania se perpetró un golpe de Estado preparado por Estados Unidos, con el propósito de modificar los nuevos equilibrios mundiales, que amenazan el poderío mundial detentado por Washington. Deslinde.

Como alardeaba Victoria Nuland (embajadora adjunta en la OTAN y portavoz de Hillary Clinton), desde la disolución de la Unión Soviética en 1991 y hasta 2014, EEUU había gastado US $5.000 mil millones para obtener influencia política en Ucrania, inversión que obedecía a motivos geopolíticos primordiales, dado que Ucrania constituye el talón de Aquiles de Rusia, el territorio con el mayor potencial para causarle problemas.

En septiembre de 2013, uno de los oligarcas más ricos de Ucrania, Viktor Pinchuk, financió una conferencia estratégica sobre el futuro del país en la que participaron entre otros Bill y Hillary Clinton, el ex jefe de la CIA general David Petraeus, el ex secretario del Tesoro de EEUU Lawrence Summers y el ex jefe del Banco Mundial Robert Zoellick, allí se discutió un Acuerdo de Libre Comercio entre Ucrania y la Unión Europea, y la perspectiva de integración de Ucrania a Occidente.

Ukrania

Por ello Barack Obama, enfrentado al fortalecimiento del poderío euro-asiático,decidió usar su brazo político-militar, la OTAN, para rodear a Rusia con bases militares, esta vez utilizando a Ucrania con el propósito de acercarse más a la frontera rusa.

En 1995, o sea solo cuatro años después de la disolución de la URSS, Ucrania fue el primer miembro de la Comunidad de Estados Independientes ex soviéticos que se asoció al aparato de la OTAN. Su absorción por la OTAN como miembro pleno –o incluso como ocurre actualmente, poniendo a disposición de dicha organización el territorio, ejército e infraestructuras militares ucranianos– ocasionaría la ocupación de todo el frente occidental ruso, no solo por bases aéreas de la Alianza Atlántica sino también por sus instalaciones portuarias, rampas de lanzamiento de misiles, campos de entrenamiento, aeródromos militares, depósitos de material de guerra, centros de guerra cibernética, baterías antimisiles, vehículos blindados, tropas y armamento nuclear táctico. Las quejas de Putin tienen sustento en hechos. Cuando el presidente soviético Mijail Gorbachov aceptó la unificación de Alemania y que fuera parte de la OTAN, hubo un intercambio de concesiones. Washington acordó que dicha organización no se movería un centímetro hacia el este. No obstante, EEUU ha estado ganando terreno constantemente, violando repetidamente sus propias promesas desde que se disolvió la URSS, al incluir uno a uno todos los Estados europeos –menos Rusia– en la OTAN, a lo que ahora se añade el incremento del poderío militar decretado por el presidente Obama en la frontera rusa, instalando todo tipo de artefactos bélicos en Polonia, Rumania, Hungría, Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania y Turquía.

En 2013 Ucrania se convirtió en el primer asociado de la OTAN en enviar un navío de guerra al Ocean Shield, otra operación de la Alianza Atlántica que ya cuenta cinco años de duración y que, al igual que Active Endeavour, se extenderá por tiempo indefinido con un despliegue de fuerzas a todo lo largo del Cuerno de África, en el Mar de Arabia y más allá, hasta el Océano Índico, mientras la OTAN intensifica el entrenamiento de las fuerzas armadas de Kiev –financiadas por Washington con US $33 millones– y se están reactivando en el sur del país tres aeropuertos militares utilizables por los cazabombarderos de la Alianza Atlántica. Para obligar al Kremlin a cesar su apoyo a los separatistas en Ucrania, el G7 adoptó en la Declaración de La Haya, suscrita el 24 de marzo del presente año, una serie de sanciones contra Rusia, entre otras encomiar el papel del FMI (brazo político-financiero estadounidense) en dirigir el esfuerzo internacional para respaldar las reformas ucranianas, integrar mejor al país en el sistema multilateral como economía de mercado, y no participar en la Cumbre de Sochi, suspendiendo a Rusia la participación en el G8 hasta que cambie su actitud.

El 29 de julio Estados Unidos y Europa (plegándose la UE finalmente a la presión norteamericana) anunciaron una tercera ronda de sanciones, apuntando a los vitales sectores rusos de las finanzas, la energía y el armamento. Los países occidentales decidieron estas sanciones, a pesar de que Moscú niega ser el responsable de suministrar el misil que derribó al avión de Malaysia Airlines con 298 personas a bordo. Las sanciones occidentales dificultarán el acceso de los bancos estatales rusos a los mercados financieros europeos, obligándolos a asumir mayores costos.

Mas el objetivo de la Casa Blanca hacia Rusia nada tiene que ver con la supuesta desestabilización rusa de Ucrania, el apoyo a los rebeldes que luchan contra el régimen de Kiev o el reciente bombardeo del avión malasio. Washington sabe a conciencia que Moscú poco o nada tiene que ver con estos asuntos. Lo más probable es que el avión fuese víctima del régimen de Kiev apoyado por EEUU, en razón de la obvia ganancia geopolítica de arrinconar a Rusia con las últimas sanciones.

El Kremlin adoptó una actitud desafiante ante dichas sanciones, cerrando su mercado interno a la producción agrícola, hortalizas, frutas, carnes y lácteos de los países de la UE, provocando así problemas a sus empresarios y países miembros, ya que se estima perderán unos 1.200 millones de euros (Rusia también cerró su mercado a los productos de EEUU, Japón, Australia y Canadá).

Importancia económica de Ucrania

El fondo del conflicto es primariamente económico. Ucrania posee las mayores extensiones cultivables de Europa, que hasta hace poco producían el 97% de sus alimentos. Asimismo tiene 39 millones de millones de pies cúbicos en reservas de gas natural aún inexplotadas (la cuarta parte de las reservas probadas mundiales) y por ella pasa el 60% de las exportaciones gaseras de Moscú al viejo continente. La Unión Europea depende entre el 50% al 60% de Rusia para abastecerse de gas natural, petróleo y carbón. Recientemente Rusia disminuyó en 4% el envío de gas natural a Europa y, de acuerdo con el The New York Times, Gazprom planea elevar el precio del gas para la UE a 500 dólares por mil metros cúbicos. Si Crimea vuelve a unirse a Rusia, Gazprom sería quien explotaría los inmensos depósitos de petróleo y gas de la península, no las grandes petroleras estadounidenses.

La importancia económica de Rusia para Occidente también se evidencia en que, a pesar del boicoteo que este le impone, gran cantidad de las más poderosas empresas mundiales persiste en defender los billonarios negocios que tienen con Rusia, como ocurre con Chevron, Shell, Exxon Mobil, Cargill, ADM, Bunge, Nestlé, Kraft, Monsanto, DuPont, Siemens y Visa.

Por todas estas razones, Estados Unidos y la UE aprietan cada vez más su soga económica contra Ucrania, forzándola a firmar una serie de Tratados de Libre Comercio en los últimos años, lo que explica su persistente déficit en la balanza comercial, mientras la acogotan con una deuda que asciende a US $35.000 millones, endeudamiento que se acrecienta con el préstamo por US $17.000 millones aprobado por el FMI. El primer bloque de US $3.200 millones ya fue desembolsado e incluye el consabido paquete de austeridad fondomonetarista: privatización de sectores estratégicos de la economía, reducción de salarios y pensiones, aumento de impuestos desiguales como el IVA, despidos masivos en la función pública, recortes drásticos en los gastos sociales, etc. Actualmente, para poder pedir prestado a corto plazo, Ucrania tendría que pagar una tasa de interés desorbitada del 34,5% frente al 5% de hace solo cinco meses. 5.000 millones del total están destinados a pagos de anteriores préstamos del FMI. Y no puede contar con Rusia, que anuló la segunda entrega de un préstamo de US $15.000 millones tras la destitución del presidente VíktorYanukóvich.

Conclusión

Como continúa haciendo a través del mundo, Washington manipula la crisis ucraniana con el propósito de mantener su preeminencia global. A pesar de los problemas internos y externos que adolece, y del reto que le plantean otros contrincantes, todavía EEUU no ha dejado de ser el país más poderosodel mundo y continuará porfiando por seguirlo siendo.

Rusia es uno de los contrincantes de la potencia del Norte. Sin embargo, sus malabares geopolíticos (incluyendo los intereses en Ucrania) están todavía distantes de poner en riesgo el predominio norteamericano. El poderío militar y económico ruso es superado de lejos por Estados Unidos.

Bibliografía

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