Home Cultura Canción de los que permanecen

Me opongo al trabajo de la aurora:

Mi herencia fue puesta en el viento.

Era el nombre lo que nos protegía de la muerte…

Muchos emprendimos una arqueología del dolor:

Han pactado extraviar nuestra memoria

Incendiar nuestra mirada.

Desde entonces, amor mío, la vida es nuestra rabia.

El desierto ha llegado hasta mi lecho.

Un mapa invisible lacera mis manos

Un clamor subterráneo impugna mi voz

Un diluvio de agujas persigue mi rostro,

Palestina.

Gonzalo Márquez Cristo. La Morada Fugitiva. Fundación Literaria Común Presencia, 2014, p.53.

Han pactado extraviar nuestra memoria

Este precioso libro, del cual ya publicamos la portada y que será presentado en enero de 2014, tiene la doble virtud de una escritura metafórica y metonímica perfecta, precisa y profunda, que en su brevedad horada la sensibilidad, y un clamor silencioso, casi oculto, para que veamos lo que en el batiburrillo de la cotidianidad no podemos ver: el dolor del hombre, de los hombres y los pueblos: “Es aquí donde espero a mis muertos./ quienes trafican con el exilio/ Hace años atravesaron el mar.” (De una ciudad fundada por la tempestad, p. 29).  El poeta trabaja con palabras y les da un nuevo y preciso significado, las limpia de su uso y de la hojarasca y nos las entrega recién inventadas, críticas, políticas, definitivas: “Un mapa invisible lacera mis manos”, “Un diluvio de agujas persigue mi rostro, Palestina”.

Gustavo Adolfo Quesada Vanegas

gaquesa2@yahoo.com

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