Home Cultura Santos, verdugo de la Cultura Nacional

Viviana Rangel, profesional en Gobierno y Relaciones Internacionales. Candidata a Magister en Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Externado de Colombia. Investigadora del área de Políticas Públicas de Cultura / @vivirangel88

A menos de una semana de las elecciones presidenciales cada sector elige quien será el candidato que mejor representa sus necesidades. En Colombia, el sector cultural tradicionalmente ha sido olvidado por los Gobiernos de turno que no comprenden su aporte social y económico en la construcción y desarrollo del país, no asimilan que la cultura es un elemento primordial para forjar la nacionalidad, debido a que las diferentes expresiones artísticas permiten conocer el sentir de la sociedad, de dónde viene y hacia dónde quiere ir.

Tal vez por desconocimiento, es común encontrar quienes consideran que el sector cultural no aporta nada, lo que no saben es que para 2008 en Colombia, la industria creativa generó más de un millón de empleos, es decir, el 5.8% del empleo nacional y cerca del 3.3% del PIB nacional, según estudio de la OMPI[1]. Y que a nivel internacional es considerado de gran relevancia, ya que en Estados Unidos aporta más del 11% del PIB nacional. Países que entienden la importancia de este sector, como Francia o Canadá, decidieron declarar el acceso a la cultura como derecho fundamental.

Durante el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos, el presupuesto para el Ministerio de Cultura ha sido, por mucho, el más bajo de la asignación presupuestal de la nación, representando menos del 0.02% del presupuesto total, 12 veces menor al destinado para pagar los intereses de la deuda externa que cada vez crece más, demostrando que en Colombia se vive para saldar los préstamos, mientras se desprotegen, hasta extinguirse, los sectores que pueden generar riqueza y productividad para el país. Como si fuera poco, el Ministerio de Cultura podría ser el ministerio con la menor ejecución de todos; a este ministerio le sobra plata. Para la Ministra Mariana Garcés, hay una alarma por la bajísima ejecución de los recursos asignados para la cultura[2], demostrando una vez más el poco interés que existe en este sector.

Hasta aquí se podría pensar que Santos, durante sus cuatro años de Gobierno, decidió no hacer nada, simplemente ignorar y darle la espalda al sector. Pero decir esto sería una mentira, puesto que Santos tuvo en cuenta el sector cultural para un aspecto fundamental de su política: asegurar todas las garantías necesarias para abrir el mercado nacional a la industria cultural más grande del mundo, la de Estados Unidos, en concordancia con el TLC, acuerdo en el que Colombia entregó la soberanía sobre la totalidad de sectores, desde el agrícola e industrial hasta el cultural.

En consecuencia, durante los últimos 4 años se aprobaron políticas de regulación para el sector cultural colombiano que resultan realmente regresivas, entre las que se encuentran las siguientes:

1. Tratado de Libre Comercio Colombia-EEUU (2012)[3], acuerdo de libre comercio en el que no quedó excluido el sector cultural colombiano y automáticamente entró a competir con la industria cultural estadounidense que para 2002 generó ganancias por 653 mil millones de dólares, casi el total del PIB de España para el mismo año[4]. Sin embargo, debido a la crisis de 2008 todos los sectores de la economía estadounidense se vieron en la necesidad de salir a buscar nuevos mercados para inundarlos con sus productos, incluso de carácter artístico, contenidos que Colombia ahora deberá recibir, sin tener como competir con la insípida industria cultural nacional. Ejemplo para resaltar, en Canadá el tema cultural se convirtió en expresión de su soberanía, ya que consiguió que sus industrias culturales no sean parte de los acuerdos de Libre Comercio.

2. Ley Lleras (2012), fue uno de los primeros compromisos adquiridos con la firma del TLC. Esta ley buscaba disminuir la cuota de pantalla nacional en la televisión colombiana, es decir, que los canales ya no tuvieran que exhibir contenidos realizados en el país sino que se abriera el espacio a mas contenidos extranjeros, además, como lo afirmo el Senador Jorge Enrique Robledo, buscaba “una protección desproporcionada de la propiedad intelectual en contra del derecho fundamental de la información”. La demanda interpuesta por el Senador logró frenar esta ley que ya había sido aprobada por la Unidad Nacional. Sin embargo, el presidente Santos ya manifestó la intención de volverla a pasar para aprobación en el congreso.

 3. Ley de espectáculos públicos (2011), con la que se generaron incentivos para desarrollar la industria cultural de los espectáculos públicos internacionales en Colombia. Y se eliminaron impuestos que fueron trasladados al espectador, es decir, que los impuestos que debían pagar las grandes multinacionales que realizan espectáculos públicos de gran nivel alrededor del mundo, ahora los paga el colombiano de a pie en la boleta que compra, restringiendo aún más el ya difícil acceso a la cultura.

4. Ley de cine (2012), conocida como Ley de Filmación Colombia, promovida por el Ministerio de Comercio, busca fomentar el uso del territorio nacional para la grabación de películas extranjeras. Se habilitaron estímulos por 25 mil millones de pesos por los que compiten en “igualdad” de condiciones los cineastas colombianos y los de Hollywood; y cuyos requisitos de acceso son realmente discriminatorios resultando una burla para la pequeña industria cinematográfica nacional. Es decir, que en la práctica con recursos públicos de Colombia se financian las producciones extranjeras, situación aún más grave si se tiene en cuenta que, para 2014, como denunciaron en una carta más de 135 personas y 11 asociaciones del sector: “el Gobierno redujo el monto presupuestal para el fomento cinematográfico de los colombianos,  Por ejemplo, en el apartado de documental, se pasó de una ayuda de 1.420 millones de pesos en el 2013 (para escritura, realización y distribución) a 790 millones este año”[5].

En conclusión, apoyar un nuevo Gobierno de Juan Manuel Santos sería apoyar el camino hacia la desaparición de la cultura nacional. Debemos unirnos gestores culturales, artistas, trabajadores del sector cultural, empresarios de la cultura y todo aquel que esté vinculado y conozca la gran importancia de este sector, debemos retomar y fortalecer las formas organizativas que con anterioridad se han dado, como la Coalición de Artistas Frente al TLC, organizaciones que han contado con la participación de reconocidas personalidades como Bernardo Jaramillo, Fernando Gaitán, Mario Duarte, Robinson Díaz o Pablo Laserna, quienes han elevado la voz en defensa de la producción cultural y la identidad de la nación.

Esperemos que este domingo la inconformidad de Colombia se refleje en las urnas, en lo personal mi voto será por la única candidata que propone recuperar la soberanía nacional y fortalecer una cultura nacional que tiene mucho que aportar a la cultura universal.


[1] Periódico Portafolio, 20 de agosto de 2009.

[2] Revista Dinero, 8 de octubre de 2012

[3] Artículos del TLC, correspondientes al sector cultural.  Artículo 10.3 del Capítulo de inversiones. Artículos 2, 8, 9 y 10 del Capítulo de propiedad Intelectual y el artículo 11.2 del Capítulo de Servicios Transfronterizos.

[4]Gómez, Rodrigo. “El impacto del tratado de libre comercio de América del Norte en la industria audiovisual mexicana” 1994-2012

 [5] Periódico El Tiempo, 16 de mayo de 2014.

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