Home Ciencia LAEVUS ET DEXTER

Cuando hace unos 3.500 millones de años el proceso de evolución química permitió que en este planeta surgiera el fenómeno de la vida, esta, en lo fundamental, fue de izquierda. No está clara la causa de cómo en esa alborada evolutiva la materia orgánica escogió esa opción; pudo haber sido el resultado de un fenómeno tan azaroso como el lanzamiento de una moneda al aire, o acaso la luz proveniente de algún violento proceso celeste determinó el resultado.

Los aminoácidos son las moléculas que constituyen los “ladrillos” con los cuales la maquinaria bioquímica de las células construye las proteínas, como son, entre otras, la hemoglobina, la encargada de transportar el oxígeno o la insulina, que controla los niveles de azúcar (glucosa) en la sangre. La estructura molecular de la gran mayoría de los aminoácidos tiene una propiedad llamada quiralidad: una molécula es la imagen especular de otra, pero no se pueden superponer. Algo parecido pasa con nuestras manos: cuando las colocamos una enfrente de la otra parece como si una fuera la imagen en un espejo de la otra, los dedos coinciden; pero si intentamos poner una mano sobre la otra, ya no hay coincidencia total.

Esa particular organización de los átomos de un aminoácido hace que estos puedan desviar una forma especial de la luz, llamada luz polarizada, hacia la izquierda (en el sentido contrario a las agujas del reloj) o hacia la derecha (en el sentido de las agujas del reloj). Los aminoácidos que desvían esa luz hacia la izquierda se llaman levógiros (L-aminoácidos) y los que lo hacen hacia la derecha se denominan dextrógiros (D-aminoácidos).

La gran mayoría de los aminoácidos son levógiros y se pensaba que los dextrógiros no existían en plantas y animales. Pero en los últimos años se ha venido descubriendo que muchas proteínas de esos organismos contienen en su estructura D-aminoácidos. La fábrica celular solamente produce la forma L, pero ciertas moléculas tienen la capacidad de transformar aminoácidos al tipo D. Estos se han encontrado haciendo parte de compuestos que en las langostas las preparan para iniciar el acto sexual, en sustancias que actúan como neurotransmisores en el cerebro humano, en el veneno que secreta a través de sus espolones ese animal del surrealismo evolutivo que es el ornitorrinco, en bacterias que forman películas en aguas termales y en equipos médicos, en la saliva humana, en el páncreas de la rata y en un alucinógeno usado por una tribu del Perú.

Los indígenas Matsés habitan la Amazonia entre Perú y Brasil, donde han tenido que enfrentar la voracidad petrolera de Pacific Rubiales. De la piel de una rana, los Matsés obtienen un potente alucinógeno, una corta molécula de aminoácidos uno solo de los cuales es de tipo D y al que se deben los efectos sicodélicos. Sin ese aminoácido la molécula sería, para esos efectos, como un Mejoral.

Pero en la democracia molecular de la vida la gran prevalencia de la izquierda en los aminoácidos, ha permitido que en otras moléculas, los azúcares, predomine la derecha.

guillega28@gmail.com

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