Caminando en dirección a la prehistoria
La palabra tecnología define el conjunto de actividades ejercidas por el hombre para intentar controlar la materia inanimada o viva, en la búsqueda de mejorar sus condiciones de vida. Sin acudir al método científico, los hombres de la Antigüedad trabajaron la piedra y algunos metales para confeccionar herramientas, armas y otros objetos.
La ciencia como actividad definida es reciente: se desarrolló de la manera que conocemos durante los últimos 500 años, especialmente a partir de los trabajos realizados por Galileo Galilei. Pero tuvo sus raíces hace miles de años en Grecia, Egipto y Mesopotamia. No obstante, es en el Renacimiento cuando comenzó a configurarse la ciencia moderna. Desde sus albores los investigadores indagaron sobre las leyes de la naturaleza, sin que ello trascendiera de manera directa a la vida del hombre.
En la medida que la ciencia evolucionó, fue incorporando bases más sólidas que garantizaron un mayor aprovechamiento de la materia circundante. Hasta entonces, la tecnología provenía de bases empíricas muy limitadas y se desarrollaba por medio de tentativas de ensayo y error. La interrelación entre ciencia y tecnología vino a establecerse en los últimos 200 años, con la revolución industrial.
La sofisticación de la ciencia y la tecnología creó los niveles de posgrado en las universidades de Europa y EEUU, convirtiéndose en un factor determinante para el desarrollo de la sociedad. Desde entonces los gobiernos son los grandes financiadores de la investigación y la educación de alto nivel.
En Colombia la ciencia no se ha convertido en un asunto de Estado. Para nosotros la idea de la investigación científica es absolutamente reciente y aún no se vislumbra la necesidad de incorporarla en los diferentes eslabones técnicos y productivos. El discurso de la innovación pasó a ser una bandera política que ha terminado por ahondar la dependencia de la nación en los asuntos de ciencia y tecnología.
La transferencia acrítica de tecnologías no contribuye al desarrollo del espíritu científico. Por el contrario, de esa manera se impide el acceso de la ciencia a los colombianos.
Colombia no puede postergar más su entrada al universo de la ciencia básica, lo que le que le permitirá adentrarse en un mundo de mayor complejidad tecnológica para proveerle a la sociedad respuestas coherentes a los problemas, que muchas de las tecnologías importadas no superan, ni les interesa superar.
Gabriel Tafur.Médico Veterinario Zootecnista (Universidad del Tolima), Msc En Medicina Veterinaria y Candidato a Doctor en Medicina Veterinaria, Universidad Federal de Viçosa.
gabrieltafur@gmail.com



