Home Destacados Bienvenida la “Unidad Nacional de Artistas”, UNA

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Desde hace varias décadas los artistas colombianos han venido formando organizaciones que velen por sus derechos, dignifiquen su trabajo y promuevan una cultura democrática y nacional. Entre otras, han surgido asociaciones como el Círculo Colombiano de Artistas (CICA), la Federación de Organizaciones Artísticas UNO-A y el Movimiento Político Cultural Artistas por Colombia. Esto sin contar con diferentes organizaciones sectoriales del teatro, de la música, de los escritores y de otros ámbitos culturales. La más reciente fue la Asociación Colombiana de Actores, ACA. Todos estos intentos organizativos han representado, en alguna proporción, la lucha por dignificar la cultura y a sus trabajadores. Si existe algún sector desprotegido, ignorado y menospreciado por los gobiernos de turno, es el de los artistas.

La problemática de la cultura no es un tema aislado: tiene una relación directa con la economía y con las políticas sociales impulsadas por el gobierno, que bajo las exigencias de los organismos internacionales que rigen las estrategias mundiales, favorecen a los grandes grupos financieros y la producción de sus propios países.

La repartición de la economía cultural mundial es indicativa. Según el estudio La Economía Naranja (2014) del Banco Mundial, las industrias culturales representan el 11% del PIB de los Estados Unidos, el 6% del PIB de la Unión Europea y el 4% del PIB de América Latina (en Colombia, el 3,3%; unos 11.000 millones de dólares). A su vez, Estados Unidos capta el 55% de las ganancias mundiales producidas por las industrias del sector, mientras Latinoamérica solo el 5%. Esto se debe a que la penetración cultural es una de las principales herramientas con que cuentan los países dominantes y las trasnacionales para imponer sus valores y controlar las naciones. Para ello se promulgan valores masificados que unifican patrones de conducta y consumo a nivel mundial y banalizan la cultura. Los países como Colombia, deben ser también colonizados ideológicamente para impedir cualquier brote de carácter independiente y nacional.

En Colombia se han implementado fórmulas fiscales para estimular la propagación de las expresiones artísticas globalizadas, sobre todo del entretenimiento, garantizando pingües ganancias a los monopolios del sector. Mientras se le otorgan facilidades a las grandes empresas culturales extranjeras y se firman tratados de libre comercio tendientes a subvencionarlas, se suprimen apoyos y estímulos al pequeño empresa rio nacional y a los trabajadores culturales independientes.

Precisamente, a ello se debe que el presupuesto del Ministerio de Cultura de 2015 sea un pírrico 0,2% del PIB, destinado a bajar el próximo año en un 15,2%, de 441 mil a 374 mil millones de pesos (el 0,1% del PIB). Los estímulos se basan en contribuciones parafiscales, frecuentemente reunidas en un mismo fondo con el deporte. Como ejemplo y según el Ministerio de Cultura, el 4% del impuesto nacional al consumo de telefonía celular se destina al deporte y la cultura. De este, un 10% va directo a las bibliotecas públicas, mientras el 90% restante se distribuye en 75% para deporte y apenas 25% para cultura. Adicionalmente, no existe una política real de fomento, formación y difusión de la cultura nacional. El trabajo de los artistas no cuenta con leyes que lo protejan. La tercerización y los trabajos por contrato, implican el no reconocimiento de los más básicos derechos laborales. Los trabajadores culturales no cuentan con seguridad social y hasta ahora solo existen propuestas como la difunta Ley 133 de la Cámara de Representantes, destinada a dotar de recursos mínimos a las pensiones de los trabajadores culturales (el 10%), mediante otra contribución parafiscal, la estampilla pro-cultura, recursos que además se desvían al programa Colombia Mayor, el cual teóricamente daría pensiones muy por debajo del salario mínimo a los hombres y mujeres de la tercera edad que carecen de recursos, incluidos los artistas, a partir de su propio ahorro y de un subsidio del Estado. Hasta el momento, falta aclarar y precisar la destinación de los dineros recaudados con este sistema.

El movimiento que condujo a la creación de la UNA, lo originaron representantes de grupos de teatro de Nariño liderados por Vilma López, del Teatro Odeón, quienes se reunieron con un representante del Cauca, Phánor Terán, director de la Casa de Cultura “José María Vivas Balcázar” y con dos representantes del Valle, Willmarck Arango y Edgar Builes, ambos miembros de las secretarías de cultura departamental y municipal del Valle y Cali, respectivamente.

DDTras dicha reunión realizada en septiembre de 2014, se decidió iniciar un proceso de ampliación y de vinculación de nuevos sectores, así como de lucha por diversas reivindicaciones, haciendo hincapié, inicialmente, en el problema pensional. El Ministerio de Cultura convocó a diferentes artistas a nivel nacional a una “reunión de sensibilización” con la intención de promover el proyecto pensional, que ya había sido aprobado en la Cámara como Ley 133, pero que cursaría en el Senado como Ley 084. A pesar de haber seleccionado a quienes pensaba que podrían apoyarlo, diferentes representantes alzaron su voz y exigieron que se garantizara una verdadera ley que dotara a los artistas con una pensión digna. Entre ellos cabe destacar a la representante del ACA, Marcela Gallego, a Vilma López y al pintor Felipe Arango. Insistiendo, el gobierno citó a una nueva reunión con el exponente de la Ley 084, senador José Alfredo Gnecco. El grupo inicial se vio acompañado de nuevos dirigentes de otras regiones, los cuales plantearon su rechazo total a dicho proyecto.

Posteriormente, se reunieron en Tunía, Cauca, representantes de colectivos de teatro y miembros de otros sectores culturales de Quindío, Valle, Nariño, Cauca y Bogotá, entre febrero 28 y marzo 1 de 2015. Entre los participantes se destacaban Phánor Terán, Vilma López, Juan Diego Gaspar, Willmarck Arango, Carlos Fernando Suárez, Santiago Vásquez, César Noguera, Leonardo Bejarano, Carolina Fernández Tovar, María Clemencia Muñoz, Claribel Hernández, Jaime Franco y Felipe Arango.

En la agenda, además de la seguridad social, se estudiaron entre otras, la Ley del Espectáculo, la interrelación de las agrupaciones artísticas, la formación y divulgación de su trabajo, la relación entre la problemática del sector y las políticas de globalización neoliberal, así como el resultado de las reuniones con el Ministerio de Cultura y el senador Gnecco. Así mismo se trazaron diferentes tareas, entre las cuales se destaca la promoción de un plantón contra la Ley 133 el 27 de marzo, que se realizó en diversas regiones del país. Finalmente se citó a una nueva reunión, más amplia, en Armenia, Quindío, entre el 30 y 31 de mayo. Se decidió invitar a unirse al movimiento a otros artistas de Boyacá, Risaralda, Caldas y Tolima, y promover la organización de grupos regionales en todo el país.

DDComo resultado, en Armenia participaron más de 50 artistas representantes de colectivos artísticos de 10 departamentos. Asistieron como invitados especiales, los representantes de la Asociación Colombiana de Actores (ACA), Julio Correal y Marcela Gallego, así como el director del Pequeño Teatro de Medellín, Andrés Moure.
Tras el análisis de la problemática, se proclamó la Unidad Nacional de Artistas, UNA, invitando a los creadores de todas las disciplinas a unirse a este movimiento por la dignificación del artista y la cultura. De la misma manera, se decidió iniciar un proceso de trabajo conjunto con las organizaciones ya existentes del sector.

Luego de la exitosa reunión de Armenia, se citó en Cali entre el 18 y 19 de julio, un nuevo encuentro de consolidación y ampliación. Allí no solo asistieron nuevos miembros sino también representantes de diferentes asociaciones a nivel nacional. Se conformaron módulos de estudio permanente alrededor de diferentes temas, como formación, legislación cultural, política nacional e internacional, intercambio y documentación, con los cuales se enriquecerán los archivos permanentes para el estudio de cada uno de los temas de la problemática cultural. Así mismo se creó una página en Facebook, con el nombre de la organización, y un correo (unidadnacionaldeartistas2015@gmail.com). Entre las tareas que surgieron de este último encuentro, son de resaltar una reunión en Boyacá, que se realizará a mediados de noviembre, seguida de encuentros en otras regiones para formar nuevos bloques regionales de lucha.

La Unidad Nacional de Artistas (UNA), surgió, de esta manera, como una organización capaz no solo de analizar los orígenes y razones de la catastrófica situación por la que pasan la cultura y los artistas colombianos, sino como una herramienta unitaria para que los mismos luchen por sus intereses. Gracias a su claridad sobre la problemática sectorial, nacional e internacional, la UNA podrá trazar los senderos de lucha que tanto necesitan los responsables de la creación en nuestra nación. El nacimiento de esta nueva asociación puede convertirse en factor aglutinador de un movimiento nacional que defienda la cultura nacional y democrática, así como a sus creadores.

 

 

 

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