Home Política ¿Por quién voto?

Mario Alejandro Valencia. Gerente de Deslinde y profesor universitario.

Bogotá, 3 de marzo de 2014.

Muchas personas, con razón, están asqueadas, cansadas y decepcionadas de la política. Son trabajadores, empresarios y comerciantes, estudiantes, campesinos y ciudadanos del común, que se levantan a diario a tratar de sobrevivir en un sistema que actúa contra ellos. Que no les permite tener una vida decente, con las mínimas comodidades. Con razón, estas personas manifiestan: todos los políticos son iguales.

Hace 12 años, siendo estudiante y trabajador opinaba igual. Ya me había decepcionado del samperismo, serpismo, luchismo, más un largo etcétera. El camino más fácil fue renunciar a preocuparme por la sociedad. Decidí que ya no me iba a importar si el pasaje del bus era caro o si el servicio funcionaba mal; después de todo, bueno o malo, tenía que utilizarlo a diario. ¿Para qué estresarme? Tampoco volví a preocuparme por las tarifas del agua, muchísimo menos por la calidad de la atención de las EPS. No me importaba si en mi trabajo me pagaban un salario justo. Después de todo, ¿si ni siquiera yo mismo quería hacer algo por cambiar esta situación, quién iba a hacerlo por mí?

En medio de mi desesperanza conocí a Jorge Enrique Robledo en una conferencia en la Universidad Santiago de Cali, siendo él profesor de la Universidad Nacional. Como quien está haciendo un nuevo amigo, decidí confiar en él; escucharlo, aprender y más adelante, seguirlo. ¿Qué podía perder? Finalmente ya me habían decepcionado tanto, que uno más no haría mucha diferencia.

Hoy, puedo decir con entera satisfacción que no me defraudó. Encontré a un amigo de esos que duran para toda la vida. Gracias a él también decidí volver a luchar por mi país. Y lo más importante de haber conocido a Robledo, es que me permitió darme cuenta que hay miles de personas como él. Ahí estaban en la sociedad, tratando de mejorarla, simplemente no me había tomado el trabajo de conocerlos: Carlos Gaviria, Germán Navas Talero,  Clara López y muchos otros que todavía hoy creen en Colombia.  Conocí a personas que de manera valiente y decidida se la han jugado durante años por mi país: Diego Otero, Rodolfo Arango, Consuelo Moure, Sergio Fernández y Beatriz Carvallo, que hoy comparten con Robledo su aspiración al Congreso.

Estoy convencido que en nuestro país, de la misma forma que en mi familia o en la suya, hay millones de mujeres y hombres trabajadores, decentes, honestos, capaces y comprometidos. También pienso que la única posibilidad que tenemos de superar la corrupción, la desigualdad y la pobreza es procurando que estas personas reemplacen en la política a los Roy Barreras, a los Roberto Gerlein, a los Uribe y – por supuesto- a los Juanmanueles.

Razones y excusas para no votar hay cientos, pero la esperanza en un país más justo las supera con creces. Por eso el 9 de marzo depositaré con orgullo mi voto por las listas del Polo.

 

 

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