Home Economía Imposturas sobre la calidad de la Educación

Con actitud bobalicona, algunos académicos y periodistas endilgaron a los maestros la responsabilidad por los bajos puntajes obtenidos por estudiantes colombianos en la última prueba PISA del año 2012. Repiten lo que han sostenido hace décadas los enemigos de la educación pública y de los derechos de los educadores: los gobiernos nacionales, el FMI, la Unesco y la Ocde. “(…) aquí se ven las consecuencias de un sistema de enseñanza que forma o deforma en sus primeros niveles” (Oscar Collazos, El Tiempo, 5-12-2013). Es decir, las fallas están solamente a nivel medio y básico.

 Julián de Zubiría, dueño y director del Instituto Alberto Merani, se une al coro: “en nuestro país los profesores siguen dando clases como lo hacían hace veinte años” (El Tiempo, 8-12-2013).

En Colombia  el panorama general de la educación es deplorable, por culpa de la política educativa de las últimas décadas.

Las repercusiones de esta política son innegables  y abarcan la totalidad del sistema: la inexistencia del nivel de preescolar de tres grados; el número de alumnos por curso; la deficiencia en  recursos didácticos e infraestructura; la carencia de orientadores y de profesores de educación física y artes; las privaciones económico-sociales y culturales de las familias de los estudiantes; la sobrecarga laboral, los bajos salarios y el poco reconocimiento social de la profesión docente; la intromisión del Estado en el fuero pedagógico de los docentes y las instituciones educativas; las limitaciones de tipo pedagógico, infraestructural e investigativo de la mayoría de universidades, sin contar las condiciones laborales y salariales de los profesores universitarios. No olvidemos que los profesores de todos los niveles se forman en las universidades que tiene el país.

Para mejorar la calidad de la educación es necesario que el Estado asuma la responsabilidad que le asigna la Constitución y elimine las contrarreformas educativas neoliberales de los últimos quince años. La ministra de educación, solo atina a decir que va a reforzar la política imperante y que tiene “que revisar los modelos pedagógicos”, pues las claves se hallan en “la profesionalización de los maestros, la meritocracia y la evaluación”. Ojalá los medios le recuerden a la ministra que ella y los últimos gobiernos han defendido encarnizadamente el decreto 1278 que introdujo a profesionales no formados en pedagogía para el desempeño docente. ¡Qué mezquindad la del gobierno al tratar área tan decisiva para el progreso del país!

Pedro Pablo Rojas Laiton

rolai21@yahoo.es

 

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