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La debacle del precio petrolero

La decisión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP, de no recortar la producción petrolera en 2015 (lo cual contribuye a estabilizar los precios, que se conservan inferiores a US$60 el barril) y mantener la cuota de producción en 30 millones de barriles, dos millones por encima de la demanda, es una medida encaminada a mantener los precios bajos, derrumbándose estos en 60% desde su máximo de 2014. Arabia Saudita aumentó su producción desde 9,6 millones de barriles diarios en noviembre de 2014 a 10,4 millones en julio de 2015. El ministro de petróleo saudí, Ali al-Naimi, ha declarado que no le preocupa un barril a US$20 y en la misma tónica se encuentran Irak (que incrementó su producción desde 3,4 millones de barriles diarios en nov. de 2014 a 4,1 millones en julio de 2015), Kuwait y Emiratos Árabes.

La OPEP sostiene que para equilibrar la oferta-demanda mundial es preciso retirar del mercado dos millones de barriles diarios sin que la Organización tenga que disminuir su producción. Con tal fin apunta a quebrar la producción de hidrocarburos convencionales de los países no pertenecientes a la OPEP, así como la explotación de crudo esquisto estadounidense.

Durante el primer trimestre de 2015 las ganancias de las petroleras norteamericanas disminuyeron a la mitad frente al mismo periodo de 2014; varias se declararon en bancarrota o redujeron severamente sus actividades. La Administración de Información de Energía [EIA, por su sigla en inglés] informó recientemente que a raíz de la exigua rentabilidad del sector y el alto costo de producción del esquisto, los principales campos de fracking comenzarán a disminuir la producción en EEUU en el curso de los meses siguientes.

Con la caída del precio, que localmente disminuyó a US $40,45 al 21 de agosto de este año, Estados Unidos aumentó en 75% la producción de sus refinerías entre 2008 y 2015. Los 2,8 millones de barriles diarios de derivados que exporta a América Latina, Europa y Canadá, los producen a menores costos, mientras que el crudo a 40 dólares (aunque pone en aprietos la explotación mediante el fracking) subsidia a sus consumidores, transfiriéndoles ahorros de 1,3 billones de dólares anuales. Este escenario le ha servido para golpear a sus adversarios y afincar su posición geoestratégica.

Estratagemas gringas

La espectacular pérdida de valor del crudo ha afectado duramente los ingresos presupuestales de Rusia. El gobierno moscovita ha revisado a la baja sus expectativas económicas a consecuencia de la evolución de los precios, la devaluación del rublo en 40% y el impacto de las sanciones económicas impuestas por Washington y sus aliados, calculando que en 2015 su Producto Interior Bruto (PIB) caerá 0,8% en vez de crecer 1,2% como esperaba inicialmente . En 2014 el PIB aumentó 0,6%. Las fugas de capital alcanzaron en 2014 un nivel récord para la Rusia postsoviética de 150.000 millones de dólares y podrían llegar a 115.00 millones en 2015, al paso que las inversiones podrían caer 13% y la producción industrial 1,6%. El PIB de Rusia ya cayó 1,9% en el primer trimestre de 2015, según datos preliminares.

Las sanciones de Obama contra Rusia han obligado a empresas como Shell y Exxon Mobil a suspender contratos petroleros con la estatal rusa Rosneft para explotar crudo del Ártico ruso, Siberia occidental y el Mar Negro. Con ello el Kremlin paralizará su producción en 25% y Putin se ha visto forzado a vender parte de Rosneft, manteniendo el control sobre ella pero reduciendo su participación a 50% más 1 acción.

El proyecto de gasoducto Turkish Stream, propuesto el 1º de diciembre de 2014 por el presidente ruso Vladimir Putin y aceptado por su homólogo de Turquía Recep Tayyip Erdogan, fue suspendido. Según indicó una fuente turca, la suspensión se debería a un desacuerdo sobre el monto de las reducciones tarifarias concedidas por Rusia. Pero en una conversación telefónica del 22 de julio de 2015, Barack Obama había intimado al presidente turco a finalizar inmediatamente la participación de Turquía en tal proyecto porque hacía peligrar la supremacía de Estados Unidos en Europa occidental. El momento decisivo se produjo en junio de 2014, cuando llegó a Sofía el senador John McCain, quien se reunió con el primer ministro búlgaro Plamen Orecharski para transmitirle las órdenes de Washington. Inmediatamente después, Orecharski también anunció el bloqueo de los trabajos del gasoducto South Stream, en los que Gazprom ya había invertido 4.500 millones de dólares, mientras que la estadounidense Chevron comenzaba perforaciones en Polonia, Rumania y Ucrania para extraer gas de esquisto.

La cancelación del South Stream, lejos de constituir simplemente un revés para Rusia –que pierde así 4.500 millones de dólares–, es sobre todo una grave pérdida para los países de la Unión Europea, quienes pierden monumentales contratos de construcción, los derechos de tránsito que iban a percibir por el paso del gasoducto por sus territorios y el desarrollo económico facilitado en razón del acceso a un recurso energético barato. Washington asesta así otra fuerte bofetada a Europa al bloquear un proyecto de 16.000 millones de euros que habría tenido gran importancia económica para los Estados de la Unión Europea, empezando por Italia, donde se habría construido la terminal del gasoducto.

A consecuencia del bloqueo contra el South Stream, Rusia se vio obligada a reorientar sus entregas de gas, aumentando sobre todo las destinadas a China. De aquí al 2018, Gazprom entregará a este último país 38.000 millones de metros cúbicos de gas al año, o sea alrededor de la cuarta parte de lo que actualmente entrega a Europa. Utilizando las inversiones chinas, previstas en unos 20.000 millones de dólares, Moscú proyecta potenciar el oleoducto entre Siberia oriental y el Pacífico, agregándole un gasoducto de 4.000 kilómetros para garantizar el aprovisionamiento a China. Pekín también tiene interés en invertir en Crimea, principalmente en la producción de gas natural licuado.

A todo ello EEUU agrega otras agresiones antirrusas: el embargo de productos alimentarios que ha costado 8.700 millones de dólares, el escudo antimisiles del Pentágono en las líneas fronterizas rusas, el despliegue militar de la OTAN en Ucrania, los ejercicios militares permanentes en el Mar Negro, el espionaje y el sabotaje industrial y financiero. En respuesta a todas esas maniobras estadounidenses, Putin reorientó el futuro de su país de Europa occidental hacia el Extremo Oriente, firmando los contratos más importantes de la historia con sus socios chinos.

El 30 de junio del año en curso, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU y Alemania levantaron el embargo contra Irán y Estados Unidos restituyó inmediatamente un 25% de los fondos iraníes bloqueados, US $50.000 millones. Como contraprestación, Irán admitió que las monarquías del Golfo, Jordania y eventualmente Marruecos formen una “Fuerza Común Árabe”, bajo los auspicios de la Liga Árabe pero bajo el mando militar de Israel. A su vez EEUU aceptó que Irak, Siria y Líbano sean “estabilizados” por Irán.

El acuerdo nuclear de Irán con Washington (sobre el cual prácticamente todos los candidatos presidenciales pertenecientes al Partido Republicano se han pronunciado en contra) y la Unión Europea, abrirá las compuertas para que Teherán venda 1 millón bpd, permitiendo a los iraníes pactar cualquier otro tipo de negociación en los mercados occidentales. Después de haber contrarrestado la oposición de Cuba con la reapertura de relaciones diplomáticas, la neutralización de la oposición de Irán constituye un calculado golpe de Obama, buscando aislar a Rusia y China. Una vez firmado el acuerdo nuclear, Irán se retiró de Adén, ciudad yemenita que cayó de inmediato en manos de la Fuerza Común Árabe, o sea –contrariamente a lo que su nombre indicaría– en manos de Israel y Arabia Saudita. El estrecho de Bab el-Mandeb vuelve así a hallarse bajo control de la OTAN. Sin embargo, esto parece no colocar del todo a Irán del lado occidental, pues se habla insistentemente de un acuerdo estratégico de seguridad que incluiría a Irán, Rusia, China y Siria al menos.

El peligro chino y la ruta de seda

La cancelación del South Stream, lejos de constituir simplemente un revés para Rusia –que pierde así 4.500 millones de dólares–, es sobre todo una grave pérdida para los países de la Unión Europea, El presidente Obama reorientó su política exterior conforme a dicho parámetro, formulando sus consejeros esta teoría mediante el aserto “un sólo planeta, una sola superpotencia”.

En consecuencia, el Pentágono continúa incrementando sus fuerzas y bases militares en Asia Oriental para intentar contener a China. Pekín constata ya el bloqueo de su capacidad de expansión marítima por los múltiples “conflictos de los islotes” con Corea del Sur, Taiwán, Japón, Vietnam y Filipinas, y por la poderosa presencia de la VIIª flota estadounidense. Paralelamente, la diplomacia norteamericana refuerza sus relaciones con todos los Estados que poseen fronteras terrestres con China (exceptuando a Rusia), lo que explica el reciente acercamiento de Washington con Vietnam y Birmania.

PetroPero esta política de priorizar su atención hacia el Extremo Oriente y contener a China sólo es posible si EEUU logra alejarse de Oriente Próximo. Su sobre-implicación directa en la región (sobre todo después de la Guerra del Golfo en 1991) ha mostrado los límites de la potencia norteamericana, que no ha podido ganar realmente ninguno de los conflictos en los cuales se ha implicado (Irak, Afganistán), cuyos costos astronómicos tienen resultados nefastos para el sistema financiero americano.

La situación en Levante se agravó con la irrupción del Emirato Islámico, cuya creación y desarrollo devinieron a causa de la decisión del Congreso estadounidense, adoptada durante una sesión secreta en enero de 2014 para aplicar el Plan Wright, el cual propone crear un “Kurdistán” y un “Sunnistán” que abarquen territorios pertenecientes a Siria e Irak para seccionar así la “ruta de la seda”. Por consiguiente, la coalición internacional anti-yihadista, implantada por Estados Unidos en agosto de 2014, nunca combatió decididamente contra dicha facción, siendo que los aviones occidentales lanzan en paracaídas armamento y municiones que acaban en manos del Emirato Islámico. Aunque la coalición de 22 países asegura disponer de una cantidad superior de hombres, mejor entrenados y equipados que los del Emirato Islámico, lo cierto es que no logra hacer retroceder a los yihadistas, quienes continúan conquistando nuevas vías terrestres.

Estados Unidos es incapaz de involucrarse simultáneamente en dos grandes guerras de alcance mundial. Por tanto, su alternativa es continuar inmerso en conflictos típicos del siglo XIX dentro del “pantanal” de Oriente Próximo o contrarrestar a China, cuyo fulgurante impulso podría impulsar a mediano plazo la decadencia norteamericana. Barack Obama ha optado por afrontar el segundo reto, pues éste será decisivo para el devenir del siglo XXI. En consecuencia, Washington debe retirarse progresiva –pero imperativamente– del Oriente Próximo.

Rusia y China bregan por integrar Asia, el Medio Oriente y Europa mediante una vasta “isla interna” que configure una zona económica por fuera del control de EEUU. Los presidentes Putin y Xi Jinping, así como el Primer Ministro indio Narendra Modi, construyen una serie de nuevas Rutas de la Seda. El Nuevo Banco de Desarrollo, NBD, que constituye la respuesta de los BRICS al Banco Mundial y se inauguró con un capital inicial de US$ 50 mil millones, probablemente se ligará –dada su membrecía– a la Ruta de la Seda.

Rusia espera que el desarrollo de la Ruta de la Seda y la Unión Económica Euroasiática –Rusia, Armenia, Bielorrusia, Kazakhstan y Kirguistán– se traduzcan en importantes proyectos de transporte e infraestructura. La Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), que comenzó como un foro sobre seguridad, se está expandiendo y desplazándose hacia el campo de la cooperación económica. Los países que la integran, especialmente Kazakhstan, Kirguistán, Uzbekistán y Tayikistán, dependerán cada vez más del Banco Asiático de Infraestructura e Inversiones (BAID) y del NBD. En Ufa, India y Pakistán culminaron un proceso en el cual pasaron de observadores a miembros del OCS, lo que configura un G8 alternativo.

Las naciones BRICS y la OCS aspiran a que se construya el largamente postergado oleoducto Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India (TAPI) de US $10 mil millones y 1.420 kilómetros, que beneficiaría a Pakistán e India, nuevos miembros del OCS (cada uno recibiría el 42% del gas, y el restante 16% iría a Afganistán.) Se espera que a principios de 2016, una vez se levanten totalmente las sanciones económicas, Irán se una a la OCS, deviniendo así una especie de G9. Como dijo el ministro de relaciones exteriores iraní, Javad Zarif, “Rusia ha sido el mayor participante nuclear del programa nuclear iraní y bajo el actual acuerdo continuará siendo el más importante socio nuclear de Irán.” Lo mismo seguirá siendo cierto, añadió, en lo relativo a la “cooperación petrolera y gasífera”, dado el interés de ambos países en “mantener la estabilidad de los precios de mercado globales”. Irán y Rusia construyen un corredor de transporte desde los Golfos Pérsico y de Omán hasta el Mar Caspio y el Río Volga. Azerbaiyán estará conectado a la parte caspia de este corredor, al paso que India planea aprovechar los puertos del sur de Irán para mejorar su acceso a Rusia y Asia Central. Así está naciendo una zona de libre comercio euroasiática, que eventualmente unirá China y Rusia a Europa, el sudoeste de Asia e incluso África.

La localización de Irán es geoestratégicamente clave. Ofrece el mejor acceso al mar abierto en la región acullá Rusia y constituye el mejor cruce de caminos comercial este-oeste-norte-sur desde Asia Central. Sus recursos energéticos ya son cruciales para China, la cual considera a Irán como asunto de seguridad nacional y país que desempeña un papel clave en la Ruta de la Seda. Esta creciente red de carreteras, vías férreas y oleoductos representa la respuesta de Beijing al “pivote de Asia” anunciado por Obama y a las incursiones de la Armada estadounidense en el Mar del Sur de China. De tal manera, lo que el supuesto liderazgo de la administración Obama ha logrado es unir a pretéritos rivales geopolíticos, consolidando su estrategia pan-euroasiática. Es improbable que el reciente acuerdo nuclear con Irán –especialmente teniendo en consideración la posición de los halcones de la guerra del Congreso– verdaderamente acabe la desconfianza de 36 años que Washington ha albergado hacia Irán. Contrariu sensu, las posibilidades son que este país, liberado de las sanciones, sea absorbido por el proyecto sino-ruso de integrar Eurasia.

La obsesión petrolera estadounidense

¿Mas, por qué Estados Unidos se implicó en Oriente Próximo, hasta el punto de descuidar al resto del mundo a partir de que finalizara la Guerra Fría? La repuesta es el petróleo. Desde que EEUU dejó de ser autosuficiente, a finales de 1940, el control de las principales zonas de producción de hidrocarburos se convirtió en una “obsesión estratégica” norteamericana.

La dependencia de Washington respecto al crudo del Oriente Próximo le impedía considerar la posibilidad de retirarse de la región. ¿Qué ha cambiado entonces para que pudiera vislumbrar retirarse de allí?: El petróleo y el gas de esquisto, cuya producción por medio del fracking aumentó significativamente a comienzos de los años 2000. La explotación de este tipo de hidrocarburos fue favorecida por el importante aumento del precio de los hidrocarburos que, en promedio, superaron los 100 dólares por barril entre 2010 y 2013.

Actualmente, Estados Unidos ha recuperado la autosuficiencia energética e incluso está convirtiéndose nuevamente en un importante exportador de hidrocarburos. En tales condiciones, podía por fin considerar retirarse de Oriente Próximo. Por esa razón Obama replegó casi todas sus tropas de Irak y Afganistán, se negó a intervenir abiertamente contra Siria, buscó un acuerdo con Teherán sobre el tema nuclear y presiona a Israel para que posibilite un acuerdo con los palestinos. En todos estos temas se percibe el afán norteamericano de cerrar los frentes en Oriente Próximo para concentrar su atención prioritaria sobre China.

Lo anterior se desarrollaba sin mayores contratiempos mientras los precios del petróleo seguían altos, cerca de 100 dólares el barril, ya que el precio de explotación del barril de petróleo de esquisto es de aproximadamente 60 dólares, lo que dejaba a los productores un margen considerable (entre 30 y 40 dólares el barril).

Entonces Arabia Saudita decidió intervenir. Riad se opone a que Estados Unidos se retire de Oriente Próximo, sobre todo después de que estableciera un acuerdo nuclear con Teherán, lo que los saudíes consideran favorable a Irán. Según la monarquía wahabita, ello convierte a los saudíes, y a los suníes en general, en víctimas de lo que llaman “el expansionismo chií”, más teniendo en cuenta que los principales yacimientos de hidrocarburos saudíes se encuentran en zonas de población chií.

Dado que dispone de las segundas reservas mundiales de petróleo, Arabia Saudita decidió usar esta ventaja para sabotear la estrategia norteamericana. Oponiéndose a las consignas de la OPEP, contra toda lógica comercial aparente, aumentó considerablemente su producción y forzó así la baja en los precios, inundando el mercado de crudo barato. En poco tiempo, los precios del hidrocarburo bajaron un 50%. De este modo, los sauditas se han convertido en árbitros del precio petrolero.

Esta política asestó un duro golpe al fracking. La mayoría de los grandes productores estadounidenses de gas de esquisto actualmente están en crisis y corren el riesgo de quebrar (lo que implica una amenaza para el sistema bancario norteamericano, que había ofrecido abundantes créditos a los neo petroleros). A 40 dólares el barril, ni el esquisto ni las excavaciones profundas off shore son buen negocio. Numerosas empresas petroleras han anunciado que abandonan sus explotaciones en alta mar por no resultar rentables, provocando la pérdida de decenas de miles de empleos. Dichas circunstancias nuevas obligan a Obama a reconsiderar sus planes. La crisis del fracking podría representar el fin de la autosuficiencia de energía fósil en Estados Unidos y, en consecuencia, la vuelta a la dependencia de Oriente Próximo (y también de otros países).

Escisiones internas en Washington

Los jefes de las fuerzas militares gringas disputan alrededor de la supremacía que Obama concede al peligro chino, otorgándosela más bien a Rusia. El supremo comandante estadounidense de la OTAN, general Philip Breedlove, insiste que Occidente debe crear una fuerza de reacción rápida para contrarrestar las “falsas narrativas” moscovitas. El secretario de Defensa Ashton Carter está planeando seriamente reinstalar unilateralmente misiles nucleares en Europa. El oficial nominado para encabezar el Staff de Jefes Conjuntos de las Fuerzas Armadas, Joseph Dunford, recientemente catalogó a Rusia como la verdadera “amenaza existencial” de EEUU; el general de la Fuerza Aérea Paul Selva, nominado como nuevo vicedirector del Staff de Jefes Conjuntos, respaldó dicha aseveración, considerando a Rusia, China e Irán, en ese orden, como más amenazadoras que el Estado Islámico.

La militarización de Europa centrada en Washington progresa rápidamente. La OTAN ahora está obsesionada con lo que denomina “re-pensamiento estratégico”, planteando detallados escenarios futuros de guerra en suelo europeo. Como el economista Michael Hudson afirma, hasta la política financiera se está militarizando, vinculándola a la nueva Guerra Fría de la OTAN.

En su última Estrategia Militar Nacional, el Pentágono sugiere que el riesgo de una guerra americana con otra nación (a diferencia de aquélla contra los terroristas), aunque morigerada, está creciendo e identifica a cuatro naciones –Corea del Norte, Rusia, China e Irán– como amenazas para la “estabilidad y seguridad internacionales”. Aparentemente desinteresado de las negociaciones de Viena, el Pentágono continúa acusando a Irán de querer obtener armas nucleares y no descarta la opción militar contra dicho país.

Conclusión

La economía continúa siendo el principal determinante de la geopolítica mundial, y como parte de esta el petróleo juega un papel decisivo desde la primera mitad del siglo XX, no solo en el campo energético sino en la configuración de las coaliciones de países que se disputan el rol decisivo en los designios globales. Actualmente son dos los alineamientos que desempeñan el papel más poderoso a nivel mundial: por un lado Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y las demás naciones que giran en su órbita, y por otro China, Rusia, los BRICS y los países más proclives a los anteriores. El control de los recursos energéticos sigue siendo clave para ambos bandos y el Medio Oriente continúa fungiendo como la región con mayor producción y reservas de crudo, razón por la cual Arabia Saudita, Irán, Irak, etc. son decisivos para el devenir de la economía petrolera, así como la influencia de los dos bandos mencionados en la región.

EEUU y sus aliados porfían por contrarrestar la competencia cada vez más significativa que China-Rusia- BRICS representan en el dominio futuro del mundo. Empero, Washington pretende imponer unilateralmente sus designios a los países que giran en su órbita, creando fricciones con dichas naciones dado que los intereses americanos no siempre coinciden con los de ellas. Es el caso de las relaciones con Rusia (de por si unos de los principales productores mundiales de hidrocarburos) que beneficiarían a numerosos países de la UE, y con la cada vez más importante economía china, cuyo PIB ya superó al de la potencia americana.

El Grupo de Shangai, la Ruta de la Seda, el Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), el Banco Asiático de Infraestructura e Inversiones (BAID), etc., constituyen un formidable esfuerzo del grupo China-Rusia-BRICS que puede inmunizarlo energética, comercial y financieramente de EEUU, integrando prácticamente toda Asia y creando una infraestructura de autopistas, vías férreas y oleoductos para comunicarse con Europa y el Medio Oriente. Estados Unidos es la potencia dominante a nivel global gracias a que obliga al comercio global a transitar principalmente por vía marítima y porque, con ayuda del Reino Unido, controla la seguridad de todos los océanos. Es por eso que Washington considera que, en aras de preservar su poderío, es fundamental sabotear los intentos de abrir rutas comerciales continentales. Así las cosas, EEUU no vislumbra un futuro fácil y continuarán acrecentándose las fricciones internacionales. El control del petróleo, con todas sus vicisitudes, forma parte de este complejo entramado global.

Colombia, claro está, no puede escapar a los coletazos petroleros, que coadyuvan decisivamente a que se deteriore toda su economía: inversión (externa e interna), producción, devaluación, balanza de pagos, deuda externa, recortes presupuestarios, etc. Y en su principal rubro económico –el petróleo–, vende activos, reduce nómina, termina contratos, suspende proyectos, clausura dependencias y pozos de Ecopetrol, y en 2015 recortará su producción 175 mil barriles diarios.

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Referencias

Carpio G., Luis Ariel. Cartagena. Junio 11 de 2015.
Dinucci, Manlio. “Bloqueo contra South Stream, la «bofetada» estadounidense a la Unión Europea.”
Red Voltaire. Diciembre 6, 2014. Fuente: Il Manifesto (Italia)Ramonet, Ignacio. Le Monde Diplomatique. Junio 1, 2015.
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Escobar, Pepe. Tomgram. “The Pivot to Eurasia.” Julio 23, 2015.
Escobar, Pepe. Tomgram. “The Eurasian Big Bang: How China and Russia Are Running Rings Around, Washington.” Julio 23, 2015.
Meyssan, Thierry. “De cómo Vladimir Putin invirtió la estrategia de la OTAN”. Red Voltaire. Diciembre 8, 2014. Fuente: dnako (Rusia).Meyssan, Thierry. Red Voltaire. Mayo 18, 2015. “¿Cómo será el Medio Oriente después del acuerdo entre Washington y Teherán?”
Meyssan, Thierry. Red Voltaire, Damasco. “La caída de Palmira altera el equilibrio geopolítico en el Levante”. Mayo 25, 2015.
Meyssan, Thierry. “Primeras consecuencias del acuerdo 5+1”. Red Voltaire. Julio 20, 2015.
Portafolio.co. Enero 31 de 2015.
Red Voltaire. Agosto 4, 2015. “Suspensión del proyecto de gasoducto Turkish Stream.”
The Wall Street Journal Americas. “A pesar del exceso de crudo, nadie da su brazo a torcer.” Agosto 24, 2015.

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