Home Política Arremetida contra el Estado Laico y la Democracia

No salíamos de la ingrata sorpresa por la determinación de los concejales de Santa Marta de incluir como primer punto del orden del día de sus sesiones la lectura de la Biblia, cuando nos sorprendió el proyecto de acuerdo que cursa en el concejo de Cartagena y que, de ser aprobado, impondría “el mes de la Biblia”, obligatorio para todos los habitantes de esa ciudad, sean ateos, católicos, protestantes, judíos, budistas o musulmanes, vulnerando la libertad de conciencia y la esfera de las decisiones privadas de los ciudadanos.

Estos dos casos, calificados como “pintorescos” por influyentes medios de comunicación, no son ocurrencias sueltas de políticos provincianos.Hacen parte de una arremetida de sectores reaccionarios que intentan echar por la borda los avances de la modernidad que, en el mundo, hace más de doscientos años y en Colombia, con la Constitución de 1991, superaron el Estado confesional,  “garantizaron la libertad de conciencia” y “la libertad de cultos”, y pusieron “todas las confesiones religiosas e iglesias” en pie de igualdad ante la ley.

Los dos casos mencionados tienen como antecedentes el proyecto de acuerdo del 2010 que pretendía establecer “el día de la Biblia en el Distrito Turístico, Cultural e Histórico de Santa Marta”. Igualmente los proyectos de ley 51 y 112 de 2009,el primero con la misma pretensión para todo el territorio de Colombia,  y con el fin de designar “el 31 de octubre de cada año como el día del estudio de la Biblia y de la declaración de los principios y valores cristianos…”, el segundo. Sin contar los comportamientos escandalosos de funcionarios de la rama ejecutiva, de la justicia, del Congreso y de las fuerzas militares y de policía, que convierten los espacios y los actos públicos propios de sus cargos en escenarios de difusión y catequesis de sus respectivos credos religiosos para apuntalar el respaldo político de la feligresía,  y claro, reforzar la dominación ideológica y política sobre la población en general. Al respecto, resulta paradigmático el actual procurador de la nación, que a nombre de su credo redo religioso se opone y persigue el aborto y el matrimonio de homosexuales.

No puede seguir haciendo carrera esta tendencia quequiere retrotraer la sociedad a los oscuros siglos en que los valores políticos y civiles, las normas jurídicas, las funciones del Estado y hasta las costumbres cotidianas, eran dictados no por la razón, susceptible de discusión, verificación y aceptación sino por la creencia religiosa, de carácter inapelable, dogmático, no lógico, terrible….

Pedro Pablo Rojas Laiton

rolai21@yahoo.es

 

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