Al gobierno no le gusta que los campesinos tengan plata: Asonapfrijol
Diario la Economía 24/02/2016
El gremio de los productores de frijol afirma que el Gobierno debe decidirse entre “Colombia siembra” o “Colombia importa”. Soplan vientos de paro.
De muy mal recibo entre los agricultores y principalmente entre los productores de frijol fue el anuncio del gobierno en el sentido de autorizar importaciones de alimentos con cero aranceles que según el ejecutivo están causando sobresaltos en el costo de vida.
El presidente de la Asociación Nacional de Pequeños Productores de Frijol, Asonapfrijol, Bonisalvo Susa, aseguró en Diariolaeconomia.com que el gobierno está cometiendo un gran error porque prefiere importar productos inclusive con dólar muy caro para lavarse las manos de los errores que ha cometido en su política macroeconómica.
El dirigente gremial sostuvo que frente a las expectativas de los productores que son los campesinos más pobres de Colombia, el anuncio cae como un baldado de agua fría porque justo en la cadena de frijol había una pequeña bonanza después de 30 años de adversidad. Explicó que entre las coyunturas del cambio climático y la devaluación el precio llegó a niveles de 900.000 pesos por carga, suma que engrandeció la economía campesina que sirvió como paliativo a la crisis de hace dos años cuando vino toda una tragedia en producción y en comercialización.
“Indiscutiblemente al Gobierno no le gusta que los campesinos tengan plata en el bolsillo de la que se llama bien habida, no sé qué pretende cada vez que saca pecho hablando del Plan Colombia o de “Colombia Siembra” para salirnos después con tremenda estupidez, pues se nota que este es un favor a esos carteles de los alimentos que quieren internar algún stock. Con el dólar a esos niveles que no nos metan gato por liebre y estoy seguro que a los colombianos les gustará mucho más remunerar el esfuerzo de sus campesinos que el de las máquinas y la tecnología extranjera con intermediario foráneo”, comentó Susa.
Según el vocero de Asonapfrijol, con este anuncio el precio interno de esta leguminosa podrá caer a niveles críticos porque de los casi 900.000 pesos que se pagaban por la carga de “bola roja” hace dos días se puede pasar a niveles de 500.000 pesos, es decir ya a pérdida.
Lo propio pasará con el cargamanto que se paga a 800.000 pesos y otras variedades que se cotizan a 650.000 pesos.
Después del anuncio del gobierno quedaron casi que paralizadas las compras de frijol porque muchos argumentaron que con las importaciones el precio del alimento nacional tendría que bajar y hoy el productor está en el limbo porque con semejante anuncio no sabe para dónde coger.
La situación es de tal tensión que muchos productores están pidiendo soluciones a través del ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural porque no creen que se esté manejando un discurso hipócrita en el cual se dice por un lado que habrá agricultura e incentivos para retornar al campo y por el otro se acuerde con las empresas, con los carteles y con las mafias que viven de vender alientos una absorción de frijol o cualquier otro tipo de alimento que produce Colombia.
“Lo que el Gobierno ignora, con todo y su censo, es que los productores de frijol son personas muy pobres, que viven en condiciones supremamente duras, pero que además de sembrar frijol hacen apuestas por frutas, tubérculos y otros alimentos que si es del caso se dejarán de sembrar porque el ejecutivo, por lo que se ve, tiene solución para todo. Aquí se viene un diálogo sincero y pacífico con el Ministro Iragorri, que es una persona sensata, y si no hay forma, pues iremos a un gran paro nacional agrario que era la vía que menos queríamos utilizar porque nos gusta trabajar, pero si el gobierno quiere no habrá alimentos en Colombia y esta no es una posición exclusiva de la cadena del frijol, hay muchos más sectores que no están de acuerdo con esta medida fácil que sacrifica gente pobre para llevarla a la miseria”, declaró el señor Susa.
A criterio del presidente de Asonapfrijol, el Gobierno sigue de tumbo en tumbo, totalmente sin brújula y retomando errores del pasado porque sigue cogiendo al campesino de cenicienta o de trompo de poner, porque solo metiéndole la mano al bolsillo al más afectado con el esquema económico es que considera arreglados todos sus problemas. Dijo que una salida obvia sería bajarles el salario a los congresistas, eliminar una cámara de las dos que son, aparte de ineficientes, onerosas, cobrar con más eficiencia los impuestos, bajar el precio de los combustibles que ya no valen sino en Colombia y ayudar con una producción en condiciones de competitividad.
Agregó que para rematar el Presidente Santos se metió con el cultivo de las personas más afectadas con el conflicto armado porque los productores de frijol han tenido que padecer en carne viva el dolor de la guerra y son los productores y los campesinos los inmolados de un apremio al que ingresaron sin ser invitados.
“Aquí nos entusiasman con la siembra de un millón de hectáreas, nos pintan pajaritos en el aire, pero lamentablemente la fama de estado mentiroso no se pierde porque lo que se hace con la mano derecha se borra con la mano izquierda. El daño no es minúsculo ya que este sector les genera empleo a las madres cabeza de hogar y les ofrece ingreso a muchos jóvenes que hoy tan solo miran al campo. Al gobierno le llegó la hora de definir qué quiere, si Colombia siembra o Colombia importa”, dijo Susa.
La sola cadena del frijol ha hecho que más de 500 familias hayan retornado al campo, pero eso solo fue posible con los buenos precios de hoy que permitieron pagar muy bien a los empleados. En las cuentas de Asonapfrijol está que de seguir el precio a valores justos y rentables, más de 5.000 familias volverán a la ruralidad.
“Aquí no le estamos pidiendo nada al gobierno, no estamos mendigando ni suplicando por recursos que no nos hemos ganado, tan solo pedimos que nos dejen el campo para poder trabajar y llevarle dignidad a las familias, pedimos condiciones y que siga la protección arancelaria, no pedimos más”, apuntó el dirigente gremial.
Hoy 76.500 familias que dependen del cultivo del frijol están en la penumbra porque le prendieron velas a un cultivo promisorio y de buena rentabilidad, ese fue el premio a la constancia aún en medio de fenómenos climáticos y devaluación, pero el ejecutivo decidió que llegó la hora de abrir las importaciones sin importar el impacto social y económico en las zonas rurales, en las que tanto pregona la paz.
La cadena del frijol genera 70 jornales por hectárea y es la única que fomenta empleo e incentivos en jóvenes rurales a tal punto que les ayuda con el costo de sus estudios universitarios cuando el interesado o la interesada quieren estudiar una carrera afín con el campo.
“En este cultivo pagamos 30 mil pesos diarios, la siembra es tan rentable que inclusive muchos militares que prestan su servicio en la región piden quedarse con un trabajo en el campo porque les da un ingreso bueno y toda la tranquilidad, pero hoy el gobierno nos dio una patada y el entorno va a cambiar, eso es muy lamentable”, aseveró.
En opinión de Susa, el Gobierno debe replantear esa medida porque el frijol se siembra en zonas de conflicto armado y de mucha pobreza en dónde este cultivo les ha cambiado la vida a muchos y ayudo a dar un vuelco total en la parte social porque demostró que si hay salidas con la economía campesina más con alianzas y esquemas asociativos que han ratificado que el campo si es posible y que en él hay cabida para todos.



