Puerto Rico en ruinas
El Estado Libre Asociado (ELA) de Puerto Rico, viene siendo protagonista, no solo en la región, sino a nivel global, de una grave crisis. La difícil situación económica de la isla no es nueva, se ha venido profundizando desde cuando en febrero pasado la calificadora Standard and Poor’s degradó la deuda de Puerto Rico hasta la categoría de bonos basura, decisión que días después fue seguida por Moody’s. Posteriormente, en junio, el gobernador de Puerto Rico Alejandro García Padilla, anunció que la deuda que alcanza los $73.000 millones de dólares y representa el 102% de su PIB, es impagable1. La crisis produjo que la revista The Economist catalogará a Puerto Rico, previendo el desenlace de la crisis, como “la Grecia del Caribe”2.
Puerto Rico no es miembro de la Unión, pero tampoco un país independiente y soberano. Bajo el status de ELA3, que data desde 1901, no puede desarrollar una política macroeconómica propia, ni tener acceso a créditos de organismos internacionales como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), etc., ni pertenecer a organismos multilaterales como la Organización de Estados Americanos (OEA), el CARICOM, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC), y las Naciones Unidas (ONU). Tampoco se puede beneficiar de proyectos sociales de organizaciones como UNICEF, OIT o FAO. Solo hasta 1954 los puertorriqueños fueron autorizados para elegir a su propio gobernador, antes era impuesto desde la Casa Blanca.
Estados Unidos ha determinado desde principios del siglo XX el devenir de la isla respecto a sus necesidades e intereses y ha sido el causante de la actual crisis. El exgobernador Aníbal Acevedo señaló en una entrevista el pasado 24 de junio “mientras Puerto Rico le produjo azúcar y soldados, y mientras ofrecía sus tierras para entrenamiento militar y una economía abierta donde sus empresas prosperaron, Estados Unidos le dijo al mundo que trabajaba junto a la isla; pero ahora que Puerto Rico ha quedado en una profunda crisis que amenaza sus servicios esenciales, Washington se pone a distancia.”4 Y es que Estados Unidos construyó la Isla dependiendo de sus propias necesidades. Durante un poco más de la primera mitad del siglo XX centró las inversiones en el desarrollo de la industria química, eléctrica y en el sector servicios, apartando el fomento agrícola; lo anterior anclado en una infraestructura que gira alrededor de las bases militares que alberga la isla.
uerto Rico se convirtió en un lugar donde las industrias manufactureras estadounidenses se podían establecer con ciertos privilegios fiscales. Sin embargo, durante la crisis del petróleo de los 70, la industria química que se sostenía en las refinerías existentes quebró dejando a miles de puertorriqueños sin trabajo. Ante la situación Washington optó por establecer y fomentar en la isla la industria farmacéutica estadounidense mediante fuertes incentivos fiscales, con exenciones totales de impuestos.
La crisis de Puerto Rico comenzó entrados los años 90, cuando Estados Unidos firmó tratados de libre comercio (TLC) con México, Canadá y varios países centroamericanos, lo que significó que varias industrias y empresas estadounidenses que funcionaban en la isla se trasladaran a otros países, ocasionando la crisis basada en la falta de ingresos y altas tasas de desempleo, sobre todo desde el 2006 cuando se acabó el acuerdo de preferencias fiscales a las farmacéuticas, originando que la mayoría abandonara Puerto Rico.
Fruto de esta situación Puerto Rico está viviendo una de sus mayores crisis sociales: el 40% de la población se encuentra en el desempleo5, generando uno de los mayores éxodos al continente; cerca de 50.000 puertorriqueños viajan a Estados Unidos al año, pues no necesitan visa para viajar.
Se estima que entre 2006 y 2011 un cuarto del PIB se perdió como producto de las migraciones6.Hoy en la isla viven 3,7 millones de personas, mientras que en Estados Unidos habitan 5 millones de puertorriqueños7, 35% más que en Puerto Rico.
La crisis se acentúa porque la deuda que ha adquirido Puerto Rico para financiar su déficit fiscal desde hace 20 años, se ha basado en la emisión de bonos que se encuentran en manos de Fondos de Inversión en Wall Street y que son conocidos como Fondos Buitres8. Del 2006 al 2013 Puerto Rico emitió bonos por el valor de $60.000 millones de dólares9. Para el periodo 2015/16 hay un déficit del presupuesto de cerca de $2.200 millones de dólares, a la vez que tiene un déficit estructural de $651 millones, situación extremadamente grave, pues la isla importa el 87%10 de sus alimentos básicos.
Un hecho fundamental que acrecienta la crisis es que más de un tercio de la producción puertorriqueña, es transferida por las multinacionales a Estados Unidos. Según Cesar Ayala, las corporaciones norteamericanas repatriaron de Puerto Rico entre el 2004 y el 2013, $313 mil millones de dólares, es decir, que con esa riqueza repatriada se hubiese podido pagar cuatro veces la deuda pública del país.
Las políticas impuestas desde Washington no solo han ocasionado la crisis actual, sino que además han generado que la isla no sea competitiva, producto de la Ley de Cabotaje aplicada desde 1920, la cual manifiesta que solo se pueden utilizar buques de fabricación, propiedad y tripulación norteamericanas, la flota más cara del mundo. Una investigación a cargo de la Comisión de Derechos Civiles, Participación Ciudadana y Economía Social del Senado sobre el impacto de la aplicación de las Leyes de Cabotaje, arrojó que estas leyes produjeron un impacto económico sobre la isla equivalente a 29,052 millones de dólares entre 1970 y 201211. El mismo informe señala que la eliminación de estas barreras se traduciría en un aumento calculado en el bienestar nacional equivalente a 10,4 mil millones de dólares. Con la liberalización de las restricciones de cabotaje marítimo se obtendría un beneficio calculado de 1,3 mil millones de dólares, y la liberalización de las barreras comerciales en el azúcar y los productos que contienen azúcar, produciría una ganancia de bienestar de poco menos de mil millones de dólares12. Hoy cuesta el doble llevar bienes desde Estados Unidos hacia Puerto Rico que hacia República Dominicana o Jamaica13, situación totalmente desastrosa para los puertorriqueños cuyas importaciones de alimentos provienen casi en su totalidad de un solo puerto en la Florida.
Por su status como ELA a Puerto Rico no se le permite declararse en bancarrota y acudir a respaldos y salvamentos a los que los estados miembros de la unión estadounidense pueden acceder. El gobierno de la isla por sugerencia de Estados Unidos contrató a la ex jefa de economistas de Banco Mundial Anne Krugger para diseñar la forma de salir de la crisis. Como era de esperarse el recetario de soluciones es parecido al que le impuso la Troika a Grecia. El informe le propone a Puerto Rico rebajar el salario mínimo, exigir más horas de labor para pagar horas extras, eliminar el Bono de Navidad, disminuir a la mitad las vacaciones pagadas, alargar el período de prueba de nuevos trabajadores de seis meses a dos años, facilitar el despido de trabajadores sin consecuencias para el patrono, elevar diversos impuestos, eliminar las amnistías contributivas, cesar parte de los maestros de la enseñanza pública y reducir el salario de los restantes, y recortarle el subsidio a la Universidad de Puerto Rico14.
Puerto Rico y el debate a la presidencia de Estados Unidos
La crisis ha explotado en un contexto de elecciones generales para la presidencia de Estados Unidos. En la contienda electoral la crisis puertorriqueña ha sido un tema marginal. Los republicanos no mencionan el tema, pero son partidarios de no darle una salida a la crisis. Fue precisamente este partido en cabeza de John Boehner, presidente de la Cámara de Representantes, el que se opuso a que Puerto Rico pudiese declararse en bancarrota y encontrar una salida a la difícil situación económica. Por otro lado, en el partido demócrata la precandidata presidencial Hillary Clinton ha sido la única en plantear una posición frente al tema, “llamo al Congreso y a la Administración Obama para que den a Puerto Rico una oportunidad justa de éxito (…) Como primer paso, el Congreso debería proporcionar a Puerto Rico la misma autoridad que ya tienen los estados de habilitar a las entidades gubernamentales en muy malas condiciones, incluidos los municipios y las corporaciones públicas, a reestructurar sus deudas bajo el Capítulo 9 del Código de Bancarrota”15.
El peso de los puertorriqueños en las próximas elecciones puede ser importante. Si bien Puerto Rico por su figura de ELA, no puede participar en las elecciones generales, si lo puede hacer para las primarias de los partidos demócrata y republicano. Los puertorriqueños que viven en Estados Unidos, pueden votar, si certifican su nacimiento y logran un registro en el estado donde habiten. Todas estas condiciones ratifican la desigualdad y la falta de garantías políticas, producto de su condición frente a Washington.
Hoy Puerto Rico no tiene una salida viable, su status de ELA de los Estados Unidos, lo ha llevado a la crisis económica y su mismo estatus no le permite una salida autónoma y soberana para paliar las consecuencias de un siglo de colonialismo. La crisis al igual que en los países de Europa y América Latina va ser descargada sobre el pueblo que aún permanece en la isla. Mientras que los puertorriqueños aguantan hambre y desempleo, en Washington la situación pasa desapercibida y sin darle mayor importancia. Puerto Rico estará condenado a la ruina si sigue a la sombra de los Estados Unidos, la única salida viable es su total independencia para que la isla pueda encontrar por sus medios una salida a la crisis y su pueblo pueda construir un nuevo país.
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1. Castro, Nils. El desastre de Puerto Rico. La alternativa. Recuperado de: http://www.alainet.org/es/articulo/171044
2. The Economist. Puerto Rico: Greece in the Caribbean. Recuperado de: http://www.economist.com/news/leaders/21588374stuck-real-debt-crisis-its-back-yard-america-can-learn-europes-aegean
3. Es una forma de gobierno que indica que Puerto Rico es propiedad de Estados Unidos. Sin embargo, la isla no goza del status de cualquier otro Estado de la Unión, colocándole limitaciones, entre ellas declararse en bancarrota y poder ser sujeto de ayudas del gobierno federal. No es un Estado Soberano, ni un Estado de los Estados Unidos.
4. Castro, Nils. Ibíd.
5. Rodríguez, Ariel Noyola. Puerto Rico en el huracán de la crisis. [Recurso electrónico]. Recuperado de: http://www.alainet. org/es/articulo/171331
6.Castro, Nils. Ibíd.
7. Rodríguez, Ariel Noyola. Ibíd.
8. Un fondo buitre es un fondo de capital de riesgo o fondo de inversión libre que invierte en una deuda pública de una entidad que se considera cercana a la quiebra. Mediante la especulación financiera, los fondos buitre compran títulos de deuda de los países en una situación económica difícil, a precio muy bajo para luego litigar en los foros internacionales e intentar cobrar la totalidad del valor de esos bonos.
9. Ibíd.
10. Castro, Nils. Ibíd.
11. La Ley de Cabotaje estadounidense fractura economía de Puerto Rico. Noticias Telesur. Recuperado de: http://www.telesurtv.net/news/Ley-de-cabotaje-estadounidense-fractura-economia-de-Puerto-Rico-20150422-0056.html
12. Ibíd.
13. Ibíd
14. Castro, Nils. Ibíd.
15. Hillary Clinton llama a tratar por igual a Puerto Rico. Portal El Informador. [Recurso electrónico]. Recuperado de: http:// www.informador.com.mx/economia/2015/602137/6/hillary-clinton-llama-a-tratar-por-igual-a-puerto-rico.htm




