Home Destacados OTAN: Adalid del hegemonismo estadounidense

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La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), fue creada por Estados Unidos el 4 de abril de 1949 con el propósito –según el primer Secretario General de esta organización, Lord Ismay– de “mantener a los rusos afuera, a los norteamericanos adentro y a los alemanes abajo”, cuatro años después de terminada la Segunda Guerra Mundial y cuando los países decisivos en su culminación, EEUU y la URSS, fungían como las dos potencias orbitales más poderosas y se encontraban ad portas de iniciar la denominada Guerra Fría.

Mas en sus 67 años de existencia, la OTAN se ha convertido en el más poderoso brazo armado del Pentágono. Su jefe es el Supremo Comandante Aliado, nombrado por el Departamento de Defensa norteamericano, desempeñando invariablemente dicho cargo un general de las Fuerzas Armadas de EEUU y estando los demás puestos de mando fundamentales también en cabeza de militares estadounidenses.

Para poder disponer de tan formidable aparato, Estados Unidos paga el 73% del presupuesto de la OTAN. Los más de 1.000 millardos de dólares anuales [1 millardo = 1.000 millones] que los paí- ses de la OTAN dedican al gasto militar resultan insuficientes, por lo cual EEUU (cuyo presupuesto militar equivale al 4,5% del PIB) está presionando a sus aliados europeos para que eleven sus gastos de defensa al 2% o más del PIB, objetivo que sólo han alcanzado hasta ahora Gran Bretaña, Estonia y Grecia.

Dado que desde un inicio el objetivo principal de la Organización se enfiló contra la URSS, ésta impulsó en 1955 la conformación del Pacto de Varsovia junto a los países de Europa Oriental, con la expresa intención de contrarrestar tal amenaza. Estados Unidos y la Unión Soviética, apertrechados de sus países aliados y las organizaciones que los agrupaban (OTAN y Pacto de Varsovia), se enfrascaron así en la mencionada Guerra Fría. Sin embargo, cuando ésta terminó al disolverse la URSS, Washington mantuvo la OTAN para no perder su hegemonía en Europa.

En la reunión de jefes de Estado y gobierno de la Alianza realizada en 1991 en Roma, el presidente Bush hizo dos propuestas: primero, dotar a la OTAN de capacidad para actuar fuera de la zona asignada en el período 1949-1990 y segundo, vincular la defensa europea a la de EEUU. Además se analizaron otros peligros relacionados con los futuros conflictos en el Cáucaso, la dispersión del armamento nuclear en Rusia, Bielorrusia, Ucrania y Kazajstán, los conflictos en los Balcanes y el posible surgimiento del nacionalismo expansionista en las ex repúblicas soviéticas. En consecuencia, a finales del centenio Washington concibió el Concepto Estratégico de la Alianza 1991-1999, redefiniendo el papel, estrategia y táctica de la OTAN.

Fue por ese entonces que se inició la expansión de la OTAN hacia el este, incorporando a las ex repúblicas socialistas. De esta manera, los 12 miembros con que nació la organización en 1949 crecieron a 28 y el liderazgo de Washington se convirtió en indiscutible, otorgando a la Alianza el derecho de intervenir en cualquier parte del mundo. Con tal fin se elaboró el Segundo Concepto Estratégico de la OTAN 1999-2010, trayendo como resultado la guerra en los Balcanes, la disolución de la República Federal de Yugoslavia y la participación de la Alianza en la guerra contra Afganistán e Irak.

EEUU insiste en emprenderla contra Rusia… y el mundo entero

La nueva Estrategia Militar de Estados Unidos, presentada el 2 de julio de 2015, señala a Rusia como el principal adversario de Estados Unidos y a China como un adversario secundario, mientras considera que la “guerra global contra el terrorismo” dejó de ser prioritaria.

Sin embargo, el espectro ofensivo de la OTAN no se limita a Moscú y Pekín. En Poggio Renatico –región de Ferrara (Italia)– entró en operaciones el primer centro del nuevo Sistema de Mando y Control Aéreo de la OTAN, el cual dispone de “capacidades de despliegue que el Comandante Supremo de las Fuerzas Aliadas en Europa (SACEUR) puede utilizar para realizar operaciones aéreas complejas en toda la zona OTAN y fuera de ella”. Cuando se termine su construcción, dicho Sistema dispondrá de más de 20 centros en toda Europa, permitiéndole emprender operaciones de guerra aérea en una franja que abarca más de 10 millones de kms2 , incluyendo Europa del este, Asia y África.

Desde el 11 hasta el 24 de abril de 2015, la OTAN llevó a cabo la maniobra naval Joint Warrior, apuntando contra Rusia, con la participación de más de 50 navíos de guerra y 70 cazabombarderos de 14 países. Y seis meses después, entre el 28 de septiembre y el 6 de noviembre, adelantó en Italia el ejercicio Trident Juncture 2015, con la intervención de más de 25.000 personas, el más importante organizado desde la caí- da del Muro de Berlín, simulando una invasión rusa a Europa oriental y la correspondiente respuesta militar de la Alianza del Norte. En el ejercicio “de fuego real”, denominado Livex, se usaron bombas y misiles que al explotar esparcieron uranio empobrecido, así como otros metales pesados y sustancias químicas tóxicas que pueden ocasionar la muerte provocando cáncer y malformaciones congénitas. Los gastos de Livex se pagarán con dinero proveniente de fondos públicos, obtenido mediante reducciones de los gastos sociales. Merced a Trident Juncture 2015 “la OTAN demuestra su compromiso con la adopción de un enfoque multicomprensivo”; en otras palabras, su decisión de seguir extendiendo cada vez más su área de influencia y de intervención, desde Europa hasta África y Asia, con objetivos globales.

A su vez, la estrategia para “el poderío marítimo del siglo 21”, publicada por la Marina de EEUU en marzo de 2015, hace hincapié en la importancia económica de la región Asia-Pacífico, donde está produciéndose “la expansión naval de China…”, lo que “obliga a confiar cada vez más en las fuerzas navales para proteger los intereses estadounidenses”, al punto que “en 2020 estarán concentradas en la región cerca del 60% de las fuerzas marítimas y aéreas de la US Navy”.

La OTAN no reconoce fronteras

La OTAN –en cuyo seno actualmente se cuentan 22 de los 28 países de la Unión Europea– continúa expandiéndose con el propósito de cercar a Rusia, garantizando que Europa oriental no se adhiera a Moscú y preparando la ampliación de la Unión Europea, de manera que ésta sea incapaz de desempeñar un papel político, limitándose a uno económico. La decisión del Consejo del Atlántico Norte de invitar a Montenegro para que se convierta en el miembro número 29 de la Alianza Atlántica constituye otro paso en ese sentido.

Montenegro, el último de los minúsculos Estados que desde 2006 se formó como resultado del desmembramiento de la Federación Yugoslava, fue devastado por la propia OTAN mediante la infiltración y la guerra. A sólo 200 kilómetros del otro lado del Adriático y con apenas 630.000 habitantes, Montenegro ostenta una posición estratégica crucial, teniendo fronteras con Albania y Croacia (ya miembros de la OTAN), Kosovo (que prácticamente ya es miembro de la OTAN), Serbia y Bosnia-Herzegovina (socio de la OTAN) y albergando dos puertos, Bar y Porto Montenegro, ambos utilizables con fines militares en el Mediterráneo. También es cardinal como depósito de municiones y material de guerra en general. En su territorio se localizan diez grandes búnkeres subterráneos construidos en tiempos de la Federación Yugoslava, instalaciones donde todavía quedan más 10.000 toneladas de munición antigua por liquidar o exportar, así como hangares fortificados para la aviación, que fueron bombardeados por la OTAN en 1999. Desde hace tiempo se están dedicando millones de dólares –y parte de ese dinero viene de la Unión Europea– a restructurar tales instalaciones. De esta manera la OTAN contará en Montenegro con búnkeres donde, después de modernizarlos, podrá almacenar enormes cantidades de municiones, incluso nucleares, así como hangares para sus cazabombarderos. El gobierno encabezado por el primer ministro Milo Dukanovic fue cuestionado por la propia Europol (policía de la Unión Europea) en 2013, debido a que desde entonces Montenegro se había convertido en significativa vía de tránsito de droga proveniente de Afganistán hacia Europa y en importante centro de lavado de dinero.

De otro lado, los ministros de Defensa de la OTAN dispusieron “reforzar la presencia avanzada en la parte oriental de nuestra alianza”, para “defendernos de las grandes amenazas provenientes de Rusia”, aclaró el secretario de Defensa estadounidense, Ashton Carter. En dicha decisión seguramente influyó el hecho de que el armamento y la capacidad de producción de armas de Estados Unidos y la OTAN son superiores a los de Rusia y China… pero sólo en cantidad.

La OTAN ya venía expandiéndose hacia el este, de acuerdo con el siguiente cronograma: en 1999 absorbió los tres primeros países del desaparecido Pacto de Varsovia: Polonia, la República Checa y Hungría. En 2004 se extendió a otros siete: Estonia, Letonia, Lituania (tres Repúblicas ex soviéticas), Bulgaria, Rumania, Eslovaquia (ex miembros del Pacto de Varsovia) y Eslovenia (antiguamente parte de Yugoslavia). Sendos países también son aspirantes, como Macedonia, Bosnia-Herzegovina, Georgia, Ucrania y otros más a quienes se deja la puerta abierta. Al extenderse hacia el oriente, acercándose cada vez más a las fronteras rusas, la OTAN –con sus bases militares, tropas y armamento nuclear– abre un peligroso escenario para Europa y el mundo.

Las fuerzas armadas ucranianas participan desde hace años en las operaciones desplegadas por la OTAN en diversas regiones – como los Balcanes, Afganistán, Irak, el Mediterráneo y el Océano Índico–, integrándose cada vez más a las acciones emprendidas por esa alianza militar. El 24 de abril de 2015 se firmó un acuerdo que de hecho inserta a Ucrania en la red de mando, control y comunicación de la OTAN, con simultaneidad a la adopción uná- nime por parte del Parlamento de una ley elogiando como “heroico” el pasado nazi de Ucrania y calificando de “combatientes por la independencia de Ucrania” a los nazis que masacraron allí decenas de miles de judíos.

En Lituania y Polonia la OTAN también ha desplegado cazabombarderos que patrullan las repúblicas bálticas, al borde del espacio aéreo ruso. En Asia Central, región de suma importancia estratégica, Georgia “aspira a convertirse en miembro de la alianza”, mientras que la OTAN sigue cooperando con Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán para contrarrestar a la Unión Económica Euroasiática (la cual abarca a Rusia, Bielorrusia, Kazajstán, Armenia y, desde mayo de 2015, Kirguistán). Asimismo, se mantiene “profundamente implicada en Afganistán”, país en donde prosigue su guerra mediante fuerzas especiales, drones y cazabombarderos, adelantando 52 incursiones aéreas sólo en marzo de 2015. Y en el Extremo Oriente ha concluido un acuerdo estratégico con Japón, ampliando y profundizando la larga asociación sostenida con dicho país, a la que suma un convenio análogo con Australia, acuerdos que apuntan contra Rusia y China. En África, después de haber destruido al Estado libio, trata de reforzar su presencia militar en los países miembros de la Unión Africana, a la que también proporciona “planificación y transporte aeronaval” en el marco estratégico del AfriCom (el mando de las fuerzas estadounidenses en África). Al norte del continente, la coalición dirigida por Estados Unidos ya prepara otra intervención militar en Libia, afirmando que va a liberarla del Emirato Islámico, pero con el verdadero propósito de ocupar las zonas costeras libias, que son las de mayor importancia económica y estratégica. Y en Latinoamérica, la OTAN sostiene un “Acuerdo de Seguridad” con Colombia, ya comprometida en varios programas militares de la alianza –como la formación de fuerzas especiales– y que puede convertirse en nuevo socio.

Los partidos “de izquierda” europeos respaldan a la OTAN

A lo largo de Europa occidental, los partidos de izquierda han renunciado a que sus países se desliguen de la OTAN para preservar su soberanía.

En Italia ningún partido de oposición parlamentaria contempla marginarse de la Organización del Atlántico Norte. Syriza borró de su programa el objetivo de “cerrar todas las bases extranjeras en Grecia y salir de la OTAN”, al igual que “abolir los acuerdos de cooperación militar con Israel”, acuerdos que fueron reforzados en julio pasado por Panos Kammenos, fundador del partido de derecha ANEL, a quien el gobierno de Alexis Tsipras confió el Ministerio de Defensa. Lo mismo sucede en España, donde Podemos, que había incluido en su programa realizar un referéndum sobre la salida de España de la OTAN, modificó ese propósito insertando en su plataforma para las elecciones del 20 de diciembre 2015 una “mayor autonomía estratégica de España y de Europa en el seno de la OTAN”. Sergio Pascual, dirigente y candidato de dicho partido en Sevilla, declaró que “respetaremos hasta la última coma de los acuerdos suscritos por nuestro país”. Y el general Julio Rodríguez, candidato de Podemos al Ministerio de Defensa, reafirmó que “la OTAN es necesaria”. Como lo era en 2011, cuando el mismo Rodríguez, ex jefe del estado mayor, colaboraba en los bombardeos contra Libia como jefe de la misión española en la OTAN.

Denunciar los desafueros expansionistas de la OTAN

La OTAN fue creada por Estados Unidos como un instrumento para maquillar con tamiz internacional el acrecentamiento de su poderío militar, acarreando a los países que pueda enjalmar en dicha organización –sobre todo los europeos– para acolitar sus tropelías bélicas a nivel mundial. Si bien desde un comienzo enfiló prioritariamente sus baterías contra Rusia –en los 50 y hasta 1991, la URSS– y ha continuado haciéndolo, ahora que Washington cataloga a Moscú como el principal enemigo de los estadounidenses, el ámbito ofensivo de la Alianza del Atlántico Norte, conforme a las ambiciones ecuménicas de dominación norteamericana, abarca todo el orbe, persistiendo en acrecentar su membrecía y englobar cada vez mayores ámbitos de acción. En consecuencia, la lucha de los pueblos del mundo por preservar su soberanía y porfiar por un ámbito internacional más democrático, necesariamente debe denunciar el carácter imperialista de la OTAN y, por supuesto, desdeñar los llamados a formar parte de ella.

Referencias

“El declive del Imperio yanqui”. Manlio Dinucci. Red Voltaire. Marzo 26, 2015. Il Manifesto (Italia).

“La ofensiva de la OTAN global”. Manlio Dinucci. Red Voltaire. Mayo 6, 2015. Il Manifesto (Italia).

“Escalada de Estados Unidos y la OTAN en Europa.” Manlio Dinucci. Red Voltaire. Abril 22, 2015. Il Manifesto (Italia).

“Europa, de nuevo en primera línea”. Manlio Dinucci. Red Voltaire. Julio 16, 2015. Il Manifesto (Italia).

“La Unión Europea como recluta de la OTAN”. Manlio Dinucci. Red Voltaire. Julio 22, 2015. Il Manifesto (Italia).

“OTAN: 65 años inventando enemigos”. Vicky Peláez. Ria Novosti. Septiembre 5, 2014. http://sp.ria.ru/opinion_analysis/20140904/161630967.html

“OTAN, el tabú de la izquierda”. Manlio Dinucci. Red Voltaire. Noviembre 12, 2015. Il Manifesto (Italia).

“La OTAN rechaza implicarse en la guerra secreta entre Rusia y Turquía”. Red Voltaire. Octubre 8, 2015.

“Misión de la OTAN en «Cerizia del Este»”. Manlio Dinucci. Red Voltaire. Octubre 16, 2015. Il Manifesto (Italia).

“La OTAN sigue extendiéndose”. Manlio Dinucci. Red Voltaire. Diciembre 9, 2015. Il Manifesto (Italia).

Manlio Dinucci. Red Voltaire. Febrero 17, 2016. Il Manifesto (Italia).

 

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