Home Destacados Llovizna norteamericana y tormenta en América Latina

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Introducción

En los próximos 3 años se realizarán elecciones presidenciales en casi todos los países de Amé- rica Latina. Las contiendas estarán enmarcadas en un contexto de crisis económica generalizada que puede determinar un quiebre en los regímenes políticos en la región.

En este trabajo se plantea la hipótesis de que existe una relación entre la política económica de Estados Unidos después de la crisis mundial de 2008, con la vulnerabilidad y exposición al contagio de los países latinoamericanos, y la desestabilización política de sus gobiernos.

a5La política económica de Estados Unidos: despierta el tigre de papel

Desde el año 2008 el gobierno de los Estados Unidos y en especial la Reserva Federal han adelantado una política de recuperación económica de la Gran Recesión. Durante 7 años, se adoptó un arsenal de instrumentos (política monetaria, fiscal y comercial) que logró resolver los problemas estadounidenses a cambio de trasladarlos al resto del mundo.

Básicamente, la Reserva Federal combinó (descoordinada durante los primeros años), una política monetaria y fiscal expansivas con una apertura comercial vía acuerdos bilaterales, con el objetivo de reducir el exceso de ahorro y reducir la brecha entre la productividad y los salarios. El sistema de relajación cuantitativa de adquirir bonos del tesoro fue una intervención abierta en el mercado para mantener tasas de interés negativas, estimular el consumo y la inversión, y devaluar el dólar con respecto a todas las monedas del mundo para reducir el déficit de cuenta corriente.

De acuerdo con Suárez (2015), la política económica del gobierno de Obama (Obamanomics) consistió en i) Una fuerte emisión monetaria (los principales agregados monetarios de EEUU aumentaron 37% entre 2009 y 2014), así como los créditos, papeles del Tesoro, gasto público y deuda pública. ii) Libre comercio (ganancias equivalentes a 1,59 billones de dólares por acuerdos en vigor). iii) Consumo (estímulo de demanda interna y los ingresos en 2,8% en 2014). iv) Revolución energética (la producción de petróleo pasó de 4,4 millones de barriles por día a 8,22).

a5Sin embargo, la política monetaria de Estados Unidos tiene efectos globales, en razón de la dolarización de la economía mundial, por lo que toda actividad en el país del norte repercute más que proporcionalmente en el resto de países, especialmente en los emergentes y en los países sin autonomía monetaria.

Históricamente los aumentos de la tasa de interés han tenido una importante relación con las recesiones mundiales. Efectivamente, las últimas cinco crisis financieras en EEUU, acontecidas desde 1975, fueron precedidas de una política monetaria expansiva que, posteriormente, derivó en una contracción crediticia, protagonizando así el tradicional ciclo de auge y recesión propio del vigente sistema financiero y monetario. (Llamas, 2014).

En este caso, la política que reactivó la economía de Estados Unidos lo hizo a cambio de causar revaluación en el sur de Europa y América Latina durante 8 años. ¿Cómo será el contagio de la polí- tica económica de Estados Unidos en América Latina? El contagio dependerá de la exposición externa de cada país en su cuenta de capitales y de mercancías. Los flujos de Inversión Extranjera en América Latina muestran que la entrada de capitales a las economías de Brasil, Chile, Colombia, Perú y Uruguay, donde los flujos (como % del PIB) fueron excepcionalmente abundantes entre 2007 y 2014.

 Mecanismos de contagio: “solo cuando baja la marea se sabe quién nadaba desnudo”. Warren Buffett

Las proyecciones de los organismos multilaterales coinciden en que América Latina y el Caribe llevarán la peor parte de la crisis económica global y será la única región que verá contraer su PIB en 2015 y 2016. Según la CEPAL, la gran amenaza económica para ALC será externa: “En el plano externo, la renovada debilidad de los precios de las materias primas ha profundizado el deterioro de los términos de intercambio de la región, que se refleja en una ampliación de los déficits de cuenta corriente, una depreciación del tipo de cambio y un debilitamiento de la inversión. Las tensiones en los mercados financieros también han aumentado en distintos grados, observándose un retiro de flujos de capitales que ejerce una presión a la baja adicional sobre las monedas, lo que pone a prueba la credibilidad de los marcos de política económica existentes”. (CEPAL, 2015)

A) Déficit de Cuenta Corriente infinanciable (fuga de capitales).

El primer mecanismo de contagio corresponde al déficit de cuenta corriente, el cual contabiliza las relaciones comerciales y de capitales de los países latinoamericanos con el resto del mundo. En otras palabras, el déficit en cuenta corriente significa que un país no “produce” los dólares suficientes (ingreso) para cubrir con los pasivos (gastos). De igual forma, el déficit en cuenta corriente corresponde al ahorro (o desahorro) de una economía con el resto del mundo.

Este déficit aumentó progresivamente durante la última década en la mayoría de países de Amé- rica Latina. Colombia, Venezuela, Brasil, México, Argentina y Perú son los que mayor dependencia de la exportación de recursos naturales e integración financiera internacional tienen. El caso de Colombia sobresale al aumentar su déficit externo en 2 puntos porcentuales en menos de un año (de 4,5% del PIB a 6,7%). Claramente, esto es un sinónimo de recesión e implica, tarde que temprano una corrección dolorosa vía demanda (contracción de la producción y el empleo). Brasil presenta un alto déficit en cuenta corriente (4%) en relación al tamaño de su economía. Aunque se mantuvo estable en el periodo de diciembre de 2011 a junio de 2015, aún no tiene control sobre sus cuentas externas, las cuales no han respondido al aumento de 10 puntos porcentuales de la tasa de interés doméstica.

Los déficits en cuenta corriente se han financiado fundamentalmente con flujos de ahorro externo (especialmente Inversión Extranjera Directa, de portafolio, endeudamiento, entre otros). Estos flujos de capital pasaron a ser negativos en la mayoría de las economías latinoamericanas en los últimos 3 años, producto de la normalización de la política monetaria de Estados Unidos, el fin del súper ciclo de los commodities y una relativa escasez de crédito externo por una menor oferta de dólares “baratos”, que inundaron el mundo durante 7 años. En vista del reciente retroceso de los precios de las materias primas y de la desmejora de las condiciones externas, algunos países con una fuerte dependencia del financiamiento externo privado podrían afrontar significativas presiones a favor del ajuste externo en el futuro. Aun más, en los países que tienen un régimen de tipo de cambio flexible, una mayor apertura de la cuenta de capital incrementa el grado de “derrame”, es decir, ocasiona un mayor grado de vulnerabilidad a cambios en las políticas económicas de Estados Unidos.

La Inversión Extranjera es actualmente el mayor pasivo externo de la región y, como tal, seguirá produciendo grandes flujos de rentas de la IED en el futuro cercano. En otras palabras, la IED no es una fuente de capital gratuito. Tarde o temprano, las economías se verán abocadas a ajustar el pasivo externo con una contracción de la demanda doméstica (disminuyendo los salarios, las importaciones y el consumo) para costear el déficit en cuenta corriente.

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B) Fluctuaciones del tipo de cambio, caída de precios de commodities y deterioro de los términos de intercambio.

El déficit en cuenta corriente, acompañado del retiro de los estímulos monetarios y la caída de los precios internacionales de los commodities, generó altas devaluaciones de las monedas de América Latina. El real brasilero y el peso colombiano son las principales monedas devaluadas del mundo, lo que demuestra una fuerte reacción a estos nuevos escenarios econó- micos y una baja capacidad de respuesta.

Como es bien sabido, durante 2014 y el 2015 continuó la tendencia a la baja de los precios de los metales, de los productos agrícolas y los energéticos. Esta situación implicó un significativo deterioro de los términos de intercambio (relación entre los precios de exportación y los de importación), cuya consecuencia se manifiesta automáticamente en los saldos comerciales (menores ingresos por exportaciones) de las economías latinoamericanas, especialmente en las dependientes de recursos naturales. Las pérdidas comerciales por el deterioro de los términos de intercambio en AL fue de 1,2% de su balanza comercial entre 2014 y 2015. Los países exportadores de hidrocarburos perdieron 3,3%.

Un segundo efecto de la devaluación es el encarecimiento de la deuda externa. En relación al PIB, la deuda externa total de AL pasó de 19,7% en el 2010 a 24,5% en el 2014. Peor aún, la relación entre la deuda externa y el total de exportaciones de bienes y servicios pasó de 100,6% en el 2010 a 116,3% en el 2014. Finalmente, la devaluación tiene efectos directos sobre los salarios reales, por cuanto aumenta los precios de los productos importados y reduce la capacidad adquisitiva de los trabajadores. Efectivamente, en Brasil, México, Chile, Uruguay y Colombia se han reducido hasta llegar a términos negativos (Brasil y Colombia).

Avances y retrocesos: balance socioeconómico de América Latina

Tras una década de altos precios internacionales de los commodities, elevados flujos de inversión extranjera y aplicación del modelo de crecimiento basado en ahorro externo, conviene hacer un balance sobre los avances y retrocesos en términos sociales y económicos, comparando los dos bloques divergentes en el subcontinente. Hay que partir de reconocer la alta heterogeneidad entre los países del bloque alternativo, que podrían dividirse en 3 grupos: i) los “pequeños países periféricos”: Bolivia, El Salvador, Nicaragua. ii) “países intermedios”: Argentina, Ecuador Venezuela y Uruguay. iii) “emergentes”: Brasil. En el otro bloque se destacan México, Colombia, Perú, Chile y Puerto Rico.

La primera diferencia destacable es el papel económico del Estado. En el primer grupo hubo un importante avance en el rescate con un menú variado de políticas como nacionalizaciones de empresas trasnacionales, sectores económicos estratégicos, fortalecimiento de empresas pú- blicas, mayor presión fiscal para capturar una parte adicional de las rentas minero-energéticas y utilizarlas como base de la redistribución del ingreso, entre otras. Por su parte, los países del bloque opuesto, profundizaron en la desnacionalización de la economía, entrega de sectores estratégicos a trasnacionales por medio de los TLC con Estados Unidos y Europa, privatización de empresas, gabelas y exenciones tributarias a trasnacionales mineras y energéticas, para mencionar algunas. En segundo lugar, en los países del bloque alternativo se desarrollaron fuertes políticas sociales (en algunos casos con rasgos asistencialistas) buscando retirar directamente la pobreza extrema con resultados históricos como en el caso de Brasil, Bolivia y Argentina. También se registraron importantes avances en disminución de la desigualdad (AL fue el continente que más avanzó en este campo en la última dé- cada) acompañada de aumentos en salarios reales y participación del trabajo en el PIB. En esa reducción aparecen dos elementos a considerar: por un lado, el crecimiento económico permitió que más personas se incorporen al mercado de trabajo. Por otro, las políticas sociales y el aumento del salario mínimo jugaron un papel indudable en la caída de la pobreza. Más allá de los avances logrados en la última década, la pobreza persiste como un fenó- meno estructural que caracteriza a la sociedad latinoamericana. En la otra orilla, no se lograron avances significativos ni en la reducción de pobreza (más allá de la tendencia inercial del continente) ni en la disminución de la desigualdad. La política social en estos países se basó principalmente en la focalización del gasto, el asistencialismo y transferencias monetarias directas en programas sociales dirigidos a los segmentos de la población más pobre.

La política fiscal en los países del bloque alternativo tuvo una mayor incidencia en la redistribución del ingreso. Tanto el coeficiente de Gini como el aporte de la política social, tuvieron efectos redistributivos que demuestran un avance en la progresividad de la política fiscal e impositiva. Brasil, Argentina y Uruguay son los países más activos en la utilización de políticas basadas en un amplio gasto en salud, educación y pensiones públicas.

A manera de hipótesis, se podría afirmar que en ambos bloques no se lograron avances sustanciales en la modificación del modelo de crecimiento con ahorro externo, con contadas excepciones que serán evidentes en la próxima década de crisis. Sin embargo, en los paí- ses del bloque alternativo, durante ese periodo se obtuvieron importantes avances en materia social y económica. Las transferencias monetarias, subsidios, asistencias directas, financiación estatal a instituciones educativas y centros de salud, entre otras, se dieron en el marco económico arriba analizado. En otras palabras, este bloque de países usó parte del ahorro externo en las políticas sociales, logrando importantes avances.

Mientras en los países del bloque ‘fondomonetarista’, las exenciones tributarias, beneficios directos, gabelas fiscales y estabilidad jurídica para las inversiones extranjeras, entre otras, fueron los “costos” de atracción del ahorro externo. Así lo demuestran Pardo y Espitía (2015) para el caso de Colombia: al analizar las cuentas de las grandes mineras trasnacionales en Colombia, encontraron que la IED depende de los beneficios tributarios y de los precios internacionales de las materias primas. A diferencia del bloque alternativo, en Colombia, México, Perú, Chile y Puerto Rico, el ahorro externo fue consumido para una mayor atracción de Inversión Extranjera, adecuando estos paí- ses para obtener la máxima ganancia con el mínimo riesgo. El círculo vicioso de otorgar beneficios para atraer ahorro externo, derivó en una ampliación del déficit en cuenta corriente en unas econonomías o ajuste acelerado en otras.

Conclusión: La crisis la pagan los pueblos

Los organismos multilaterales como el FMI, el BM y la OCDE, ejercen una fuerte presión para que los países de América Latina adelanten las “reformas estructurales” que vienen exigiendo hace varios años. Una mayor apertura de capitales, la adhesión a los acuerdos multilaterales como el Transpacífico o Transatlántico, reforma laboral, pensional, tributaria, educativa, entre otras son las propuestas que enarbolan Estados Unidos y los mencionados organismos multilaterales. En suma, quieren profundizar el neoliberalismo para consolidar sin mayor dificultad la recuperación económica de Estados Unidos. ¿Hasta qué punto los gobiernos alternativos podrán soportar esta presión política? ¿En algunos casos, como en Brasil, se harán concesiones de fondo para mantener el poder político y sacrificar el económico?

Lo cierto es que tanto en los paí- ses del bloque alternativo como en el bloque ‘fondomonetarista’ quienes pagarán las crisis son los pueblos. En el primer caso, la reducción del gasto social orientado a la disminución de la pobreza, la desigualdad y el desempleo implicará un retroceso en los avances obtenidos en la última década. En el segundo, el aumento de impuestos, disminución de presupuestos, ajustes dolorosos de la producción y el empleo, profundizarán los mediocres resultados sociales.

La alternativa de política econó- mica propuesta va directamente a la causa del problema: el modelo de crecimiento con ahorro externo. La experiencia y lección sobre lo sucedido durante los años de auge y su posterior recesión deben ser valoradas a profundidad. En palabras de Eduardo Sarmiento: “En el fondo estamos ante el quiebre del modelo basado en la inversión extranjera, el desmonte arancelario, el tipo de cambio flexible y los TLC. Las circunstancias claman por un modelo con mayor presencia de la industria y la agricultura, y con un menor déficit en cuenta corriente. Mal podría imaginarse que semejante cambio pueda resultar de una devaluación improvisada con la consecuente reducción de los salarios. Lo que se plantea es una nueva visión que establezca un marco coherente de aranceles (renegociar los TLC), regule en forma directa el tipo de cambio y adopte algún tipo de restricciones administrativas a las salidas de capital”.

Referencias

CEPAL (2015a). “Perspectivas economías de América Latina 2015. Educación, competencias e innovación para el desarrollo”. Documento en asocio a la OCDE y la CAF. Disponible en: http://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/37445/S1420759_ es.pdf?sequence= 1

CEPAL (2015b). “Panorama fiscal de América Latina y El Caribe 2015. Dilemas y espacios de políticas”. Disponible en: http://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/37747/ S1500053_es.pdf?sequence= 1

Codas, Gustavo (2015). “Problemas de la política económica progresista”. Artículo publicado en la revista “¿Fin del ciclo progresista?” América Latina en Movimiento. Edición 510, Diciembre de 2015. Disponible en: http://www.alainet.org/sites/default/files/alai510w. pdf

Fondo Monetario Internacional (2015). “Perspectivas económicas. Las Américas. Ajustando bajo presión”. Estudios económicos y financieros. Disponible en: https://www.imf. org/external/spanish/pubs/ft/reo/2015/whd/pdf/wreo1015s.pdf

Ocampo, José Antonio (2015). “Tiempos de incertidumbre”. Revista Finanzas y Desarrollo del FMI (septiembre de 2015). Disponible en: https://www.imf.org/external/Pubs/FT/fandd/ spa/2015/09/pdf/ocampo.pdf

Llamas, Manuel (2014). “El legado de Bernanke en la FED: la mayor expansión monetaria de la historia”. Articulo web publicado en el portal LibreMercado.com. Disponible en: http:// www.libremercado.com/2014-01-31/el-legado-de-bernanke-en-la- fed-la-mayor-expansionmonetaria-de-la-historia-1276509532/

Suárez, Aurelio (2015). “Obamanomics”. Artículo publicado en El Tiempo en la edición del 13 de octubre de 2015. Disponible en: http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/ obamanomics-aurelio-suarez- columnista-el-tiempo/16401392

Sarmiento, Eduardo (2015). “La supremacía de la Reserva Federal”. Artículo publicado en El Espectador en la edición del 27 de noviembre de 2015. Disponible en: http://www. elespectador.com/opinion/supremacia-de-reserva-federal

Pardo, Álvaro y Espitia, Jorge (2015). “Consecuencias fiscales del modelo extractivista en un escenario de precios deprimidos”. Justicia Tributaria en Colombia. Disponible en: http:// justiciatributaria.co/consecuencias-fiscales-del-modelo-extractivista-en-un- escenario-deprecios-deprimidos/

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1. Resumen de la investigación del Centro de Estudios Latinoamericanos -CELU-. Disponible en: http://celu.co/wp-content/uploads/2016/01/Articulo-crisis-F.pdf

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