Home Destacados Cómo Donald Trump divide a la derecha estadounidense

a6

Lo que hace Trump es llevar la retórica conservadora hasta inesperadas consecuencias: según él, los votantes deben rechazar no solo un gobierno fuerte sino también a los políticos profesionales en general, republicanos incluidos; según Trump, los votantes deben igualmente rechazar “malos” acuerdos de libre comercio que han sido cocinados por los mismos corruptos Dra. Emily S. Bruce políticos profesionales. No sorprende pues la oposición a Trump por parte de los estadistas del partido republicano, puesto que la visión del “espontáneo” millonario equivale a un tiro por la culata a los principios del partido republicano de Estados Unidos. No es tampoco del agrado de los líderes republicanos el estilo estentóreo y vulgar de Mr. Trump.

Desde que perdieron la presidencia en 2008, los líderes conservadores estadounidenses se han esforzado por redefinir al Partido Republicano y revitalizar el movimiento conservador. Ahora, el éxito de Donald Trump al acceder como candidato a la presidencia republicana ha dejado a los conservadores del establecimiento consternados y cada vez más desesperados. Mientras que los no expertos pueden considerar a Trump una versión extrema de fanatismo, nativismo, materialismo y anti intelectualismo implícito, en muchos aspectos la retórica republicana de los líderes conservadores discrepa. Desde que Trump empezó su ascenso político, voceros conservadores del establecimiento que escriben en el Wall Street Journal y el National Review, acompañados por los ex candidatos presidenciales republicanos Mitt Romney y John McCain, se han quejado que Trump no es en absoluto un conservador. Peter Wehner escribió en la revista conservadora Commentary: “El esfuerzo que algunas personas de la derecha hacen para desfigurar al conservatismo con el propósito de justificar su apoyo a Mr. Trump es desafortunado… El conservatismo no es sinónimo de alienación y resentimientos, crudeza y furia no filtrada.”1

¿Entonces, qué es el conservatismo en Estados Unidos sino constituye una versión más circunspecta del trumpismo? La respuesta es compleja, dado que los conservadores estadounidenses admiten que difícilmente son monolíticos u homogéneos. Hoy día un conservador puede ser principalmente tradicionalista, capitalista defensor del libre mercado, libertario o defensor del nativismo2 . Pero si se identifican en algún principio, es en oponerse al poder gubernamental centralizado y apoyar la libre empresa. Frecuentemente los conservadores expresan estos principios oponiéndose a las regulaciones económicas o a los impuestos, posturas que fácilmente son interpretadas como codiciosas y egoístas. Pero los conservadores pueden ofrecer una justificación más sustentada de su aversión al gobierno centralizado que la mera ambición de ganar dinero o conservarlo. Los conservadores reflexivos sostienen que la descentralización y el capitalismo de libre mercado constituyen sistemas naturales y morales, que protegen la libertad individual mejor que otras formas de organización social. A estos conservadores les disgusta Donald Trump, porque su retórica y personalidad entran en conflicto con lo que ellos consideran valores conservadores.

Para comprender qué constituye un sistema social natural, muchos pensadores conservadores americanos trazan su linaje hasta Edmund Burke. Burke fue un político y teórico británico del siglo dieciocho que criticó la Revolución Francesa por lo que él consideraba como su fe injustificada en la capacidad de la razón humana para construir una sociedad justa.3 Siguiendo a Burke, los conservadores estadounidenses contemporáneos creen que el propósito del gobierno no es “reconfigurar fundamentalmente” a Estados Unidos, como prometió el presidente Obama, sino más bien proteger el sistema social que ha “evolucionado naturalmente” a través de generaciones.4

En su influyente libro, A Conflict of Visions (Un conflicto de Visiones), el intelectual conservador Thomas Sowell hace eco de Burke al sostener que tales sistemas sociales evolucionados son más “inteligentes” que la razón humana debido al conocimiento intergeneracional que incorporan.5

Más aún, ya que los conservadores postulan que los humanos por naturaleza están más ligados y son más leales a sus comunidades locales que a unidades sociales más grandes, los líderes deberían fomentar la organización social a nivel local.6 Estas formas descentralizadas de organización es lo que muchos conservadores (citando a Burke) llaman “pequeños pelotones”, las asociaciones voluntarias –tanto formales como informales– por medio de las cuales los miembros comunitarios enriquecen sus vidas y se apoyan mutuamente en tiempos de necesidad.7

Aunque la obra de Sowell se encuentra profundamente endeudada con Burke, refleja importantes desarrollos de la economía política acaecidos desde el Siglo XVIII. En particular, mientras que la preocupación de Burke sobre la centralización tenía que ver principalmente con lo político, la admonición de Sowell contra el poder del gobierno centralizado se extiende igualmente, si no más, a lo económico. Para Sowell y muchos otros conservadores, la oposición a los programas federales se debe parcialmente a la creencia de que el mercado libre constituye un sistema natural y que las políticas gubernamentales que intervienen o buscan corregir el mercado son antinaturales.8 Los líderes conservadores con temporáneos son típicamente suficientemente libertarios como para ser escépticos sobre las fallas del mercado que requieren la intervención gubernamental (aunque la mayoría acepta que el gobierno debería acabar los monopolios).9 Los conservadores también tienden a ver el mercado alineado con asociaciones voluntarias y opuestas al gobierno; el senador Mike Lee, republicano de Utah, ha afirmado que las empresas libres existen en un “espacio natural”, yacente entre el individuo y el Estado.10

Más aun, conservadores de diferentes banderías argumentan que el mercado libre no solo es natural, sino moral. Yaron Brook del libertario Instituto Ayn Rand ha sostenido que lo verdaderamente moral es buscar “la vida más floreciente, exitosa y feliz que usted pueda obtener” y que el capitalismo puro –que define como la búsqueda no obstaculizada del interés propio– es el único sistema económico que permite esa búsqueda.11 Dentro de la tradición burkeana, Mike Lee y su aliado político el representante Paul Ryan, republicano de Wisconsin, han argumentado que la empresa libre es moral porque es un vehículo para que la gente contribuya al bien común. De acuerdo con la argumentación de Lee, el mercado libre “recompensa a la gente por poner sus talentos provenientes de Dios y sus propios esfuerzos al servicio de sus vecinos.”12

Tanto Lee (quien es mormón) como Ryan (quien es católico) han usado los términos católicos “subsidiaridad” y “solidaridad” para describir su visión de una sociedad justa y moral. La subsidiaridad es esencialmente descentralización –aquella idea que, como el Papa Pius XI explicó en 1931 afirmando que “es una injusticia y simultáneamente un grave perjuicio y perturbación del orden correcto, asignar a una asociación más grande y de mayor jerarquía lo que pueden lograr asociaciones más pequeñas y de menor jerarquía.”13 La solidaridad proporciona un fundamento moral a la subsidiariedad; visualiza las asociaciones voluntarias locales de individuos actuando en pro de satisfacer las necesidades del otro. Tales asociaciones crearían oportunidades para el crecimiento moral personal que podría verse desplazado por un Estado demasiado grande. Para promover una sociedad civil voluntaria y de libre empresa, Lee y Ryan dependen de un vínculo implícito entre responsabilidad y libertad. La solidaridad conlleva una responsabilidad moral de servir al bien común. Pero la subsidiaridad, según Ryan, empodera a cada persona para escoger libremente cómo servirá: “les permite descubrir sus talentos y tratar de hacer realidad sus sueños –porque cuando lo hacen, contribuyen al bien común.”14 Merced a su visión de un capitalismo orgánico que beneficia a todos, Lee y Ryan elevan al libre mercado a un status moral igual al de las asociaciones voluntarias. A diferencia de Pius, quien previno contra el peligro moral inherente en “un mercado sin restricciones legales,” sugiriendo que el capitalismo rapaz es tan propenso como el Estado rapaz a destruir la solidaridad social, en cambio Lee y Ryan parecen ubicar el peligro moral exclusivamente en los programas gubernamentales.15

a6El peligro moral sobre el cual Lee y Ryan están más preocupados es que los estadounidenses consientan irreflexivamente a que se apliquen restricciones crecientes sobre su libertad, impuestas a los ciudadanos infantilizados por un Estado paternalista. En esto siguen a Ronald Reagan, quien dijo en su discurso seminal de 1964, “Un tiempo para escoger” (citando a Plutarco): “El verdadero destructor de las libertades del pueblo es aquel que le ofrece recompensas, donaciones y beneficios.” Muchos conservadores citan a Alexis de Tocqueville –el aristócrata francés y autor de la seminal obra del siglo XIX sobre la cultura y política americanas, La democracia en Amé- rica– buscando un principio similar, aquel del “despotismo blando”, merced a la presencia ubicua del gobierno y sus reglas, las cuales matan la iniciativa y sofocan la innovación.16 La descripción de Tocqueville sobre los ciudadanos descuidados por tal gobierno sugiere una carencia de libre voluntad; ellos son “una manada de animales tímidos e industriosos de la cual el gobierno es el pastor.”17 La retórica conservadora enfatiza esta preocupación tocquevilliana cuando destaca la naturaleza inherentemente coercitiva del gobierno; en contraste, el mercado libre y la sociedad civil, sostienen los conservadores, son voluntarios y de base (grassroot).18

La versión idealizada de la posición conservadora es que la libertad existe en el espacio donde el Estado centralizado no se encuentra –donde respuestas locales diversas respecto de los problemas sociales pueden crecer orgánicamente. Ella visualiza el poder centralizado gubernamental como moralmente paralizante. Cual Ryan explica: “Para disfrutar de una vida verdaderamente plena debemos ir más allá de nosotros mismos. Debemos cuidar a los enfermos. No podemos subcontratar el trabajo [con el gobierno]” (énfasis añadido). Desde esta perspectiva limitada, los programas sociales federales y las intervenciones del mercado se consideran inmorales debido a que despojan a la gente de la oportunidad de disfrutar mejores vidas y servir al bien común.

El conservatismo como lo entienden Lee, Ryan y muchos otros tiene poco que ver con las políticas de Donald Trump. Trump ha violado los principios conservadores básicos de la descentralización y el capitalismo de libre mercado al respaldar la salud costeada por pagadores únicos y los límites al comercio libre. Igualmente ofensivo para los conservadores resulta el culto de la personalidad que Trump inspira. Un liderazgo conservador que teme al poder autoritario centralizado no puede respaldar a un candidato presidencial que se considera el único cualificado para resolver todos los problemas de la nación.

Irónicamente, los líderes republicanos que intentan detener a Trump se ven frustrados por su propia defensa de la descentralización y el capitalismo. Después del muy publicitado discurso de Mitt Romney pronunciado el 3 de marzo de 2016, en el cual el ex candidato presidencial republicano instó a los votantes a rechazar a Trump, las encuestas encontraron uniformemente que el respaldo a Trump ha aumentado. Los votantes republicanos se sintieron ofendidos por lo que consideraron “una directiva condescendiente” proveniente de un polí- tico profesional.19 Para quienes respaldan a Trump, Romney y otros republicanos del establecimiento representan lo que podría llamarse la “gran política” –una criatura no muy lejana del “gran gobierno.” Aún más, a los votantes republicanos se les había enseñado que los negocios están al servicio del bien común, mientras que el gobierno es moralmente sospechoso; por tanto no debe resultar sorprendente que estén dispuestos a confiar en Trump el negociante, más que en el gobernador Romney.

El ascenso de Trump revela una desconexión entre los elevados principios profesados por los líderes conservadores y los mensajes recibidos por los votantes republicanos. En defensa de su filosofía de moralidad, responsabilidad y libertad, los conservadores han invocado repugnantes estereotipos sobre los perezosos beneficiarios afroamericanos de las políticas de beneficencia y los inmigrantes latinos no merecedores de ayudas, como ejemplos de la degradación moral que ellos atribuyen a la intervención gubernamental en las comunidades y los mercados.20

Esta narrativa de disfunción y alteridad ha capturado la imaginación de sus votantes y obscurecido la filosofía política subyacente. En consecuencia, cuando conservadores como Paul Ryan y Mike Lee aseveran que el gobierno no debería decidir cómo cada persona sirve mejor al bien común, sus votantes solo oyen, “ustedes no tienen que escuchar a nadie.” La esperanza de los conservadores puede haber sido apoyar e idealizar un sistema social y econó- mico “evolucionado naturalmente” en el cual el crecimiento moral individual redunda en pro del bien común. Pero la consecuencia no intencional es el ascenso del candidato presidencial republicano “menos conservador”21, Donald Trump.

_____________________________________________

1. Wehner, Peter. “Donald Trump is Many Things. Conservative Isn’t One of Them” (“Donald Trump es muchas cosas. Conservador no es una de ellas”). https://www.commentarymagazine.com/politics-ideas/campaigns-elections/donald-trump-not-conservative/. Agosto 20, 2015.

2. Allitt, Patrick, The Conservatives (Los conservadores). New Haven: Yale University Press, 2009. González, Mike. A Race for the Future (Una carrera por el futuro). New York: Crown Forum, 2014. Factor, Mallory. Introduction. Big Tent: The Story of the Conservative Revolution – as Told by the Thinkers and Doers Who Made It Happen (El gran Tent: La historia de la revolución conservadora – como la cuentan los pensadores y ejecutores que la pusieron en práctica). New York: Broadside Books, 2014. Xxix-xliv.

3. Burke, Edmund, Reflections on the Revolution in France (Reflexiones sobre la Revolución en Francia). Kirk, Russell. The Conservative Mind (La mente conservadora). Washington, D.C.: Regnery Publishing, 1953. Levin, Yuval. The Great Debate (El gran debate). New York: Basic Books, 2013.

4. Sowell, Thomas. A Conflict of Visions (Un conflicto de visiones). New York: William Morrow & Co., 1987.

5. Id.

6. Burke, Reflections on the Revolution in France (Reflexiones sobre la Revolución en Francia). Sowell, A Conflict of Visions (Un conflicto de visiones).

7. Feulner, Edwin J. “Foreword: We The People” (“Prefacio: Nosotros el pueblo”). Big Tent. Ed. Mallory Factor. New York: Broadside Books, 2014. Xi-xxv.

8. Sowell, A Conflict of Visions (Un conflicto de visiones).

9. Ver, e.g., Epstein, Richard. How Progressives Rewrote the Constitution (Cómo los progresistas re-escribieron la Constitución). Washington, D.C.: Cato Institute, 2006.

10. Lee, senador Mike. “Bring Them In: Remarks to the Heritage Foundation’s Anti-Poverty Forum” (“Traedlos: Comentarios sobre el Foro Antipobreza de la Heritage Foundation Forum”), noviembre 13, 2013.

11. Brook, Yaron. “The Emergence of Libertarianism” (“La aparición del libertarianismo”). Big Tent. 125-146.

12. Lee, Mike. “What Conservatives Are For” (“Aquello que defienden los conservadores”). Discurso a la Heritage Foundation, abril 22, 2013.

13. Papa Pius XI, “Quadragesimo Anno,” párrafos 78-80. Consultado en http://www.vatican.va/holy_father/pius_xi/encyclicals/ documents/hf_p-xi_enc_19310515_quadragesimo-anno_en.html.

14. Ryan, Paul. “Free Enterprise, Faith, and the Common Good” (“La libre empresa, la fe y el bien común”). Discurso inaugural al Benedictine College, mayo 11, 2013.

15. Papa Pius XI, “Quadragesimo Anno,” párrafos 132-33.

16. Barone, Michael. “The Fragility of Ordered Liberty: Tocqueville and Conservative Conceptions of Liberty, Equality, and Community” (“La fragilidad de la libertad ordenada: Tocqueville y las concepciones conservadoras de la libertad, igualdad y comunidad”). Big Tent.

17. de Tocqueville, Alexis. Democracy in America (Democracia en América). Volumen II, Parte 4, Capítulo 6.

18. Friedman, Milton. Capitalism and Freedom (Capitalismo y libertad). Chicago: University of Chicago Press, 1962. Levin, Mark. The Liberty Amendments (Las reformas constitucionales sobre la libertad). New York: Simon & Schuster, 2013.

19. Barbaro, Michael, Ashley Parker y Jonathan Martin. “Rank and File Republicans Tell Elites: We’re Sticking with Donald Trump” (“Los republicanos comunes le dicen a la élites: Seguimos quedándonos con Donald Trump)”. The New York Times. Marzo 4, 2016. http://nyti.ms/1QzwMzS.

20. Wehner, Peter. “Donald Trump is Many Things. Conservative Isn’t One of Them” (“Donald Trump es muchas cosas. Conservador no es una de ellas”). https://www.commentarymagazine.com/politics-ideas/campaigns-elections/donald-trump-not-conservative/. Agosto 20, 2015.

21. Yuval. “The Little Details and the Big Picture” (“Los pequeños detalles y el contexto mayor”). National Review Online. Agosto 17, 2015.

 

Descargar

 

Leave a Reply